Investigan la huella de Los Cuinis, los narcos mexicanos que se instalaron en Argentina

Narcotrafico & Terrorismo
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"Quisiera ver una humanidad menos conflictiva, exenta de sectarismos y más comprometida con sus pares"; "suelo ser un comedido urbano, honro la libertad y los derechos del prójimo". Las definiciones pertenecen

al argentino Oscar Calvete Souza (68) y están volcadas en su blog -"Mi Bitácora"-, donde el hombre se define como "librepensador, ensayista y autor versátil". Por Virgina Messi

 

"Quisiera ver una humanidad menos conflictiva, exenta de sectarismos y más comprometida con sus pares""suelo ser un comedido urbano, honro la libertad y los derechos del prójimo". Las definiciones pertenecen al argentino Oscar Calvete Souza (68) y están volcadas en su blog -"Mi Bitácora"-, donde el hombre se define como "librepensador, ensayista y autor versátil".

Pero lo de "librepensador" es apenas una faceta de Calvete. La otra es la de asesor de empresas. Y fue en este rol que el pasado 15 de marzo lo indagó el juez federal de Morón Néstor Barral, a raíz de uno de los escandaletes narco más misteriosos de los últimos años: el intento del cartel mexicano de "Los Cuinis" de hacer pie en la Argentina entre 2007 y 2011.

Calificada por el Gobierno de los Estados Unidos como una de las organizaciones de narcotraficantes más ricas del mundo, "Los Cuinis" y sus líderes, los hermanos Abigael y Gerardo González Valencia, aparecen regados por toda la lista Clinton (grupo de personas y sociedades con las que los estadounidenses no pueden hacer negocios).

Abigael González Valencia, líder de

Abigael González Valencia, líder de "Los Cuinis", está detenido en Uruguay.

Además, son señalados como el brazo financiero del cartel Jalisco Nueva Generación, uno de los más violentos de Mexico.

Numerosos testigos señalaron a Calvete como una de las personas de más confianza de los mexicanos en la Argentina, sobre todo de Gerardo González Valencia, a quien conoció cuando vivió en México.

Gerardo no solo invirtió en la Argentina. Él mismo se vino a radicar aquí con su esposa, Wendy Dalaith Amaral Arevalo, y sus tres hijos. La familia entera ocupó el departamento E del 4° piso del Faena Hotel, hasta que en 2012 decidió precipitadamente mudarse a Uruguay. Nadie sabe por qué.

Gerardo González Valencia, uno de los líderes de

Gerardo González Valencia, uno de los líderes de "Los Cuinis", la banda narco mexicana.

En cuanto a Calvete, ante el juez Barral y el fiscal Sebastián Basso se presentó como un simple asesor comercial. Pero por las dudas, para cuidarse bien las espaldas, contrató como defensor a Hugo Pinto, un abogado curtido en causas pesadas y clientes poderosos.

Algunos ejemplos. Pinto fue uno de los abogados de Alejandro Vandenbroele, hombre clave en el caso Ciccone. También representó al CEO de Skanska en el resonado affaire de corrupción y evasión fiscal. Y fue nombrado como defensor por el ex jefe de la SIDE de Fernando de la Rúa, Fernando de Santibañes, cuando fue acusado de participar en el pago de los sobornos para la aprobación de la ley laboral en abril del 2000.

Un abogado importante para una acusación importante: participar del lavado de más de dos millones de dólares provenientes del narcotráfico internacional. El dinero llegaba a tres cuentas del banco Santander Río a través de giros bancarios o depósitos en efectivo. De allí partía al emprendimiento insignia de los mexicanos: una cadena de drugstores de los que solo uno llego a funcionar, en Puerto Madero.

Los primeros pasos de "Los Cuinis" en Buenos Aires se registran en 2007. En la causa será indagado el 17 de abril el hombre que les hizo de chofer durante sus estadías y que usaron incluso de testaferro.

Casualidad o no, 2007 fue el año récord de la importación de efedrina, fenómeno que se relacionaba directamente con el posterior contrabando de ese precursor a México, donde estaba prohibido debido a su uso en la fabricación de metanfetaminas 

La cantidad de efedrina que se importó a la Argentina pasó de una tonelada y media en 2003 a 20 toneladas en 2007. Todo terminó un año después, cuando una vendetta relacionada con el tráfico de este precursor derivo en el Triple Crimen de General Rodríguez.

Si la llegada de los González Valencia tuvo o no que ver con el boom de la efedrina permanecerá como uno de los tantos misterios del caso. Lo cierto es que, luego de montar el negocio, Gerardo se radicó definitivamente en Buenos Aires en febrero de 2011 y anotó a sus hijos un colegio de elite. A quien le preguntara le decía que su intención era afincarse aquí. 

Encuentro desafortunado

El 10 de marzo de 2009, un Chevrolet Astra tuvo un accidente automovilístico en la zona de Puerto Madero. En el coche viajaban los colombianos Pedro Merced Medina Lizarraga, Julio César Alegre Ortega y Francisco Marzio Medina González.

El incidente fue menor pero tuvo una derivación inesperada. Cuando los prefectos que custodian Puerto Madero intentaron identificar a los mexicanos, éstos los insultaron y hasta amenazaron. Eso fue suficiente como para que Prefectura comenzara a investigar quiénes eran.

Rápidamente se determinó que el auto en el que iban estaba a nombre de un argentino, que vivía en Ituzaingó. Por eso la causa quedó radicada en Morón. Más tarde se juntaron datos interesantes: los mexicanos habían entrado a Argentina a fines del 2008 y aunque declararon motivos turísticos lo primero que hicieron fue viajar a La Plata para inscribir la sociedad Círculo Internacional S.A.

Con esta empresa comenzaron el negocio de los drugstores y llegaron a abrir -en representación de los González Valencia- "Corner Mi Lugar" sobre Olga Cossettini 260. Solo en este comercio invirtieron dos millones de dólares en remodelación y diseño. Ellos hicieron base en el 5° piso de la Torre Bulevar de Le Parc, en Azucena Villaflor 450, donde armaban fiestas y llevaban una vida de lujos y alto perfil.

El drugstore que habían puesto

El drugstore que habían puesto "Los Cuinis" en Puerto Madero.

El análisis de sus teléfonos también aportó información interesante. La DEA determinó que desde el teléfono de uno de los mexicanos (Medina Lizarraga) se habían hecho comunicaciones a un abonado mexicano conectado con el Cartel de Sinaloa y a otro perteneciente a una persona investigada en Los Ángeles (California) por lavado de dinero del narcotráfico.

Caída y final

Gerardo González Valencia se radicó en Argentina en 2011 y dispuso todo para quedarse aquí un buen tiempo. Incluso pagó, con seis meses de adelanto, el colegio de su hijos, una institución conocida en el ambiente porque allí van los familiares de muchos diplomáticos extranjeros.

Sin embargo, empacó sus cosas y se mudó con su familia a Uruguay precipitadamente el 9 de julio de 2012. "En Argentina hay mucha inflación e inseguridad", alegó cuando, una vez detenido, se le interrogó sobre su mudanza del otro lado del Río de la Plata.

Fue en Uruguay donde terminó arrestado, en abril de 2016, luego de que Montella Global S.A -una firma que usó para comprar una mansión en Punta del Este- fuera detectada en medio del escándalo de los Panamá Papers.

"Quincho Grande", la mansión en Punta del Este que compró el narco mexicano Gerardo González Valencia, jefe de "Los Cuinis".

Esta operación, de dos millones de dólares, terminó por delatar la ubicación de Gerardo, quien se había hecho cargo de la jefatura del cartel luego de que su hermano mayor, Abigael, cayera preso en 2015.

Aunque siempre había usado su verdadera identidad, tanto en Punta del Este como en Montevideo -donde se mudó debido a los estudios de sus hijos- las autoridades recién lo rastrearon gracias al escándalo de Mossack Fonseca.

En Uruguay, González Valencia fue condenado por lavado de activos y la Justicia ya autorizó su extradición a los Estados Unidos. Sin embargo, aún no se concretó porque el mexicano apeló a la Corte Suprema.

Mientras esto se define, las autoridades tomaron medidas extremas para su seguridad y evitar una fuga: lo alojaron en una dependencia de la Guardia Republicana, en Montevideo, donde está solo y hay que atravesar tres puertas para acceder a él.

Los uruguayos están preocupados, y no es para menos. No bien lo arrestaron, Gerardo se quejó de sus condiciones de detención e, incluso, amenazó a Eduardo Bonomi, ministro del Interior de Uruguay, con "colgarlo del puente más alto".

González Valencia tampoco descuida el expediente que tramita en Morón y en el cual el fiscal Basso pidió el decomiso de los bienes del narco en Uruguay, dado que el propio acusado declaró que lo compró con dinero que ganó con sus negocios en la Argentina.

A principios de abril mandó a un abogado para que saque fotocopias certificadas de buena parte de las 2.800 fojas de la causa.

 fuente clarin