"La agenda ambiental cierra la grieta entre los argentinos", dice el secretario de Ambiente Sergio Bergman

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“La situación se va a modificar cuando cambien las reglas del mercado, no cuando nos reunamos en la conferencia del cambio climático”, dice Sergio Bergman​,

secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

Vino a Madrid con el presidente Mauricio Macri para participar de la COP25​, la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas, que se celebra aquí hasta el 13 de diciembre.

Macri estuvo en la apertura del foro internacional y prometió que la Argentina producirá energías limpias en 2040: “En 2015 las energías renovables, excluyendo la hidroelectricidad de gran porte, aportaban menos del 1% de la generación de electricidad nacional. Este año superamos el 8%, en 2025 alcanzaremos el 20% y proyectamos que para 2040 la generación eléctrica de Argentina va a ser libre de emisiones de gases de efecto invernadero”, dijo el presidente, que este martes por la mañana se reunió con el rey Felipe VI y luego viajó a Ginebra.

Bergman se queda en Madrid unos días más a participar en reuniones bilaterales y paneles sobre cambio climático aunque el traspaso de gobierno requiere que para el 10 de diciembre esté de regreso en Buenos Aires.

“Argentina sabe que no es de los países que más emiten gases de efecto invernadero, que son los responsables del calentamiento global -dice Bergman-. A pesar de ese bajo porcentaje, Argentina asume responsabilidad y toma protagonismo en la agenda global."

"En vez de justificarse y decir que lo que nosotros emitimos es casi insignificante, volvimos sobre lo que pasó en el G-20, donde se creó un grupo de sustentabilidad climática no asociado a la agenda y donde se elaboraron las estrategias bajas en carbono para el 2050”, agregó. Que la Argentina se compromete a neutralizar las emisiones de carbono para 2050 fue uno de los anuncios estrella de Macri en su paso por este foro climático de la ONU.

-¿Qué sentido tiene venir a una cumbre del clima y anunciar proyecciones en la reducción de emisiones contaminantes a días de terminar su gobierno?

-Es una señal clara y contundente de la prioridad que Macri y su gobierno le pusieron a la agenda de cambio climático. El presidente tiene claro la urgencia y cosechó reconocimiento mundial a pesar de la difícil coyuntura que vive el país. Aún con un presente que no fue fácil y que tiene pendiente la economía, no se refugió en el pasado sino que mira para adelante donde cree que los argentinos debemos estar en el mundo, haciendo futuro.

-Desde que comenzó, esta cumbre subraya que ni aun cumpliendo las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero acordadas en París en 2015 se lograría evitar que la temperatura del planeta suba menos de 2 grados. ¿Qué más podría hacer la Argentina?

-El Acuerdo de París plantea objetivos que hoy está claro que no alcanzan. El problema es también que los objetivos que se plantean tampoco se cumplen. Argentina, además de lograr la neutralidad carbónica prevista para 2050, puede ser un sumidero de dióxido de carbono del planeta. Si aumentas tus planes, no sólo neutralizás lo que emitís, es decir, mitigás, sino que podés absorber lo del resto del planeta. Argentina tiene que ser exigente dentro de sus fronteras pero tiene, por otro lado, que poner en valor todo lo que contribuye en el planeta en parte de la solución. La gran discusión geopolítica que viene es plantear quién va a pagar los servicios ambientales de lugares como Europa, que no tiene las reservas ambientales que otros países pueden ofrecer.

-Sobre ese tema, en esta cumbre hay expectativa respecto del artículo 6 del Acuerdo de París que apunta a la compra y venta de cuotas de emisiones de gases contaminantes. ¿Es una medida efectiva?

-El cambio climático no es el problema. Es el indicador. El tema es cómo consumís, cómo producís y quién paga la externalización del impacto ambiental. Esto es técnico, pero al final del día la discusión es ética. Cómo se pagan las cosas en un mercado que por ahora no castiga al que hace las cosas mal. El tema es quién compra, quién vende y dónde lo absorbe. Si lo hace el país que invierte y paga el servicio o lo hace el país que tiene el sumidero de carbono es parte de la discusión. Hasta que la rentabilidad no vaya de la mano con sustentabilidad, esto sigue siendo una utopía.

-¿Cómo se aplica esto en nuestro país?

-Argentina está entendiendo que la agenda ambiental es tan importante porque, si no la vamos a cumplir, no vamos a poder exportar ni comerciar. Y ya no estamos hablando de bonos de carbono sino de que te compren tus productos. Si querés entrar en un nuevo mercado, todos sus comodities y productos tienen que cumplir con estándares ambientales, huella hídrica y huella de carbono. De lo contrario, difícilmente puedas vender. Creo más en esa economía que en los subsidios.

-Aunque aún sin reglamentar, Argentina acaba de sancionar una ley de cambio climático que otros países como España, por ejemplo, aún no tienen. ¿Fue una medida que se apuró para poder anunciarla en este foro internacional?

-La ley de cambio climático forma parte del compromiso de la Argentina en el marco de los acuerdos de París. Fue recién votada y aprobada. La propiciaron senadores y diputados también de la oposición. Tratamos de evitar que se politice en un año electoral.

-En una semana cambia el gobierno. ¿Qué certezas hay de que la gestión entrante continúe esta línea y cumpla con los compromisos y plazos en materia ambiental presentados por el presidente Macri?

-Estaremos disponibles para ayudar y acompañar para seguir trabajando con la próxima gestión que asume. La agenda ambiental y el desarrollo sostenible, estoy convencido, van a tener continuidad con el próximo gobierno. Es una agenda que une a los argentinos, que cierra la grieta.

Madrid. Corresponsal.

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