La mujer que acusa de violación al príncipe Andrew contó por TV todos los detalles

Sociedad
Lectura

Los británicos y la Familia real se concentraron el lunes por la noche para escuchar, juzgar y comparar dos testimonios: las palabras del octavo en la línea de sucesión al trono

británico con las de Virginia Giuffre (nacida Roberts), quien en el programa Panorama de la BBC acusó al príncipe Andrews de violarla tres veces.

La mujer aseguró que el príncipe la violó por orden de Ghislaine Maxwell y que fue traficada sexualmente por el billonario Jeffrey Epstein, quien en agosto pasado se suicidó en una cárcel de Nueva York para no enfrentar el juicio que se había iniciado en su contra.

El príncipe Andrews ya había negado estas acusaciones una semana antes en Newsnight, un programa prestigioso de la BBC. La denuncia forzó a su madre, la reina Isabel, a expulsarlo de las funciones reales. 

Virginia Roberts Giuffre primero acusó a Jeffrey Epstein de tráfico sexual y ahora al príncipe Andrew por violarla tres veces. Foto/Bebeto Matthews)

Virginia Roberts Giuffre primero acusó a Jeffrey Epstein de tráfico sexual y ahora al príncipe Andrew por violarla tres veces. Foto/Bebeto Matthews)

“Yo simplemente fui abusada por un miembro de la Familia Real -aseguró Roberts, que ahora vive con su marido en Australia. Ayúdenme. Esto no son relaciones sexuales. Es tráfico”, pidió al público británico que la escuchaba. El programa solo pudo ser visto en Gran Bretaña porque era emitido en la BBC doméstica.

La mujer contó que se sintió “horrorizada, avergonzada y sucia” después de tener sexo con el príncipe. “Se iniciaron en el baño y terminaron en el dormitorio” de arriba de la mansión de la hija del magnate de la prensa Robert Maxwell, muerto en circunstancias misteriosas en su yate.

El príncipe Andrew en un evento en junio de este año. Foro: REUTERS/Toby Melville/File Photo

El príncipe Andrew en un evento en junio de este año. Foro: REUTERS/Toby Melville/File Photo

En su relato, dijo que fue trasladada a Londres en el avión privado de Epstein, por orden de Ghislaine Maxwell, en el 2001 Entonces había ido a bailar a la discoteca Tramps con el hijo de la reina Isabel. Ella tenía 17 años y, dijo, tuvo que soportar a Andrew , que “bailaba horrendamente” y “transpiraba como una lluvia sobre mi”. A la salida del club, Ghislaine le dijo que “debía hacerle a Andrew lo mismo que le hacía a Epstein”.

Me dio ganas de vomitar. Yo no esperaba eso de la realeza. Yo no esperaba algo así de la gente que uno admira: la Familia Real” continuó Virginia.

“No duró mucho. Fue desagradable. El no fue odioso o algo así. Se levantó. Dijo gracias y se fue. Y yo me senté en la cama, simplemente horrorizada y avergonzada y sintiéndome sucia. Simplemente terminaba de ser abusada por un miembro de la Familia Real”, contó con lágrimas.

Al día siguiente, a la hora del desayuno, Ghislaine Maxwell, que oficiaba como una Madama de Epstein, le dijo que había hecho “muy feliz al príncipe”. El príncipe feliz “era lo que querían Ghislaine y Epstein”.

Virgina había sido abusada desde muy joven. Ghislaine conocía su vulnerabilidad cuando la contrató como masajista de Epstein. Allí comenzó su pesadilla, como la de otras docenas de chicas con sus mismas funciones, en las diferentes mansiones del pedófilo, transportadas en el “Lolita Express”, su avión privado. Ghislaine las reclutaba en el Central Park, en las puertas de los colegios, en la calle, en un spa, subiendo a un ómnibus o en una playa.

El programa mostró las declaraciones de Virginia y las contrarrestó con las que el príncipe Andrew hizo en el programa Newsnight, donde revelaba no acordarse de ella ni conocer su nombre. Sugería que las fotos donde se los ve juntos a el y Virginia, con Maxwell de fondo, podrían haber sido adulteradas. Su coartada fue que ese día había acompañado a su hija, la princesa Beatrice, a una fiesta a Pizza Express, en Woking.

BBC enfrentó al príncipe con una prueba contundente: un mail que el príncipe envió a Ghislaine Maxwell en 2015, cuando Virginia presento su documentación por el tráfico sexual y de personas ante los tribunales americanos. Lo envió a las 5.50 de la mañana para hacerle “especificas preguntas” “sobre Virginia Roberts”. La misma persona que el dijo nunca conocer o recordar. 

Ghislane Maxwell respondió el mail inmediatamente: “Decime cuando podemos hablar. Tengo alguna información”. Ella fue huésped de la familia real en el palacio de Sandringham e invitada, junto a Epstein, al cumpleaños de la reina, de Andrew y de William en el palacio de Windsor. 

Virginia Roberts sostuvo que el príncipe mantuvo tres veces relaciones sexuales con ella: una en Londres, otra en la isla caribeña de Epstein y la última en la casa de Manhattan del billonario, donde Andrew solía alojarse.

Un vocero del palacio de Buckingham sostuvo que ”el duque lamenta sin equívocos su asociación con Jeffrey Epstein” y “tiene profundas simpatías con esos afectados que buscan una forma de cierre” a su drama.

Pero esta historia recién comienza para el príncipe Andrew y el prestigio de la Familia real. Cinco mujeres quieren que el duque de York testimonie en los tribunales americanos sobre lo que vio en las casas de Epstein y Maxwell.

Los abogados ya han escrito dos veces al duque para que declare sobre juramento, sin respuesta a su pedido. Las cinco mujeres están enjuiciando a los herederos de Epstein para ser compensadas.

El príncipe puede ser forzado ahora a declarar y ser interrogado por las autoridades francesas y americanas, que investigan en sus respectivos países. El FBI norteamericano estudia solicitar a un juez británico que lo haga y es aún más fácil los policías franceses. El palacio de Buckinghan prepara al duque para esa posibilidad. Van a interrogarlo en el reino.

El octavo en al línea de sucesión real no tiene inmunidad ante este delito y puede terminar extraditado a Estados Unidos o Francia si consideran que va a juicio.