Presupuestos municipales 2020: una brecha nunca antes vista entre los distritos ricos y pobres del GBA

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Pocas cosas se explican en forma lineal. Se podría decir que esta sería una de ellas: la calidad de vida promedio de los vecinos del Conurbano se acomoda a la plata

que generan sus municipalidades. Y para los entendidos, nunca antes hubo tanta diferencia entre las Comunas más ricas y las más empobrecidas.

Quizás el más claro ejemplo de una brecha que no para de crecer se da entre el municipio más populoso del país y el segundo más chico del GBA: La Matanza y San Isidro.

En la distrito que el peronismo maneja desde siempre viven 1.700.000 personas en 335 km2. Mientras que en San Isidro, donde el PJ no gobierna desde hace casi 45 años, residen 300 mil vecinos en 43 km2.

¡Cuánto plata tendrá cada Intendente para gastar en 2020? Según el presupuesto que Gustavo Posse logró aprobar esta semana, San Isidro contará el año que viene con $ 17.500 millones. En cambio, Fernando Espinoza, en su vuelta al poder en la Matanza, tendrá alrededor de $ 15.500 millones.

Este año que termina, la ecuación (y por ende, la brecha) entre ambos distritos fue considerablemente menor: en 2019 La Matanza tuvo un presupuesto de $ 12.500 millones contra $ 8.500 millones de San Isidro.   

Nada mejor grafica semejante diferencia que dividir el presupuesto por la cantidad de habitantes. Es decir, contar los pesitos que se gastarán per capita: el año que viene San Isidro tendrá $ 58.333 por vecino, seis veces más de los $ 9.117 de La Matanza.

Pero hay mucho más que los números no dicen. Las necesidades y urgencias de La Matanza son incomparables con las de San Isidro. Desde la pobreza y el déficit habitacional, calles de tierra y luminarias hasta la dependencia del habitante con los servicios municipales de salud o educación. Y ni que hablar de la inundaciones que cada dos por tres golpean en muchos barrios matanceros o la falta de cloacas o inexistentes acceso al agua potable.

Aún con sus problemas, San Isidro es un verdadero oasis frente a las carencias nunca solucionadas de La Matanza. Nada nuevo, salvo una brecha que promete, según los presupuestos, ser récord para el año que viene. Entre las explicaciones, hay de todo: desde astucia y prolijidad en las gestiones comunales hasta problemas estructurales imposibles de enfrentar con fondos municipales.