El circuito de la política en Pinamar: las rutinas de Vidal y Massa, la grieta de los balnearios y la lista de los que llegarán

Sociedad
Lectura

“En Pinamar siempre se respiró política”, dice a Clarín Mike Cameroni. Es el relacionista público que inventó la abrillantada noche de Pinamar en los ‘90. Al VIP del boliche Ku dejó

pasar a los políticos de todas las bancadas y prontuarios. Hasta que, para los 2000, esos seres que doblamos y metemos en la urna se alejaron de la luna pinamarense. Cambiaron las luces de la nocturnidad por la reposera. Se dieron cuenta de que la rosca tenía mejor prensa si era en la arena.

Eso pasa hasta hoy. Con una grieta entre dos balnearios y con menos políticos, por el cambio de gobierno. Tanto a los que asumieron en diciembre como a los que se fueron, sus asesores los convencieron de que no se vayan de vacaciones en enero. Sólo escapadas.

La más importante será el 25, si Alberto Fernández acepta la invitación al homenaje al fotógrafo asesinado José Luis Cabezas. El último presidente que había asistido fue Carlos Saúl Menem, con la Ferrari.

María Eugenia Vidal estuvo en las playas de Rada con su nuevo novio, Enrique Saco..

María Eugenia Vidal estuvo en las playas de Rada con su nuevo novio, Enrique Saco..

¿Dónde van los políticos de día? Porque a la noche no se los ve ni cenando en Viejo Lobo”, pregunta Clarín a Mike. “En CR te vas a cruzar a los históricos. Y a algún figurín nuevo que pise fuerte. Después se muestran menos, en otros paradores. Vienen menos. Por el fin de semana o 4 días. Pero si vienen acá es como en los 90. Para que los vean. Eso no cambió”, sentencia.

Un habitué en el parador CR. Massa en uno de los últimos veranos jugando al metegol. Esta temporada se lo vio poco en la playa. Foto: Archivo Clarín

Un habitué en el parador CR. Massa en uno de los últimos veranos jugando al metegol. Esta temporada se lo vio poco en la playa. Foto: Archivo Clarín

La noche habló sobre el día. Y dijo la verdad. Entre las mini vacaciones amorosas de la ex gobernadora María Eugenia Vidal y Quique Sacco, viudo de la periodista y legisladora Débora Pérez Volpin, una nueva camada de políticos -y afines- llegó a estas playas. Eso sí, bajan, entran a la carpa, pero casi no se sacan las ojotas (o las sandalias con medias) y no se relajan jamás. Es una suerte de “falso bajo perfil”. Se reúnen ahí mismo, entre el resto de los turistas mortales. Y reivindican la rosca playera.

Una postal tranquila en el parador CR, donde concurre una parte de los políticos argentinos: Foto: Fernando Orden / Enviado especial

Una postal tranquila en el parador CR, donde concurre una parte de los políticos argentinos: Foto: Fernando Orden / Enviado especial

Vidal no fue a CR -sí, como dijo Mike-. CR, el balneario del poder, es de tinte más peronista o kirchnerista. También vino pocos días -un finde, como dijo Mike-. Se la vio, de repente, en una de las 150 carpas de Rada Beach, un balneario en la zona norte de Pinamar que sí está reclutando a Juntos por el Cambio.

Con una musculosa blanca y la malla negra abajo, Vidal elevó al máximo los niveles de ansiedad de los fotógrafos. Recibían el dato desde las redacciones de Buenos Aires. Que Vidal estaba en Pinamar. Que Vidal estaba en una carpa. Que Vidal estaba de la mano con su nuevo novio en una reposera.

Dos meses atrás era aplastada por el candidato del kirchnerismo, Axel Kicillof, en las elecciones. Pero eso no le importaba a nadie. Según pudo saber Clarín, Vidal llegó a Rada invitada por un matrimonio amigo. Veranos antes, ya separada del padre de sus hijos, alquilaba una casa en la discreción “del campo”, como los lugareños llaman a las cercanías de Costa Esmeralda. Esta vez eligió el calor de las multitudes.

De repente, el intendente, Martín Yeza -que estuvo con ella desde el minuto 1 en la política-, la fue a buscar a la carpa. Estaban los dos, hablando de política en la arena. Estuvieron juntos 1 hora y 30. Los fotógrafos llegaron a hacerles las fotos.

Un Yenga gigante en el parador CR, el balneario elegido por una parte de los políticos argentinos. Foto: Fernando Orden / Enviado especial

Un Yenga gigante en el parador CR, el balneario elegido por una parte de los políticos argentinos. Foto: Fernando Orden / Enviado especial

“Principalmente hablamos de su objetivo: estar cerca de los jóvenes. Va a dar clases en la universidad porque entiende que hay proceso de la política tradicional que necesita comprender a los jóvenes. Me dijo ‘Ayudame, hagámoslo’. Quiere volver a nutrirse de los nuevos fenómenos culturales: el trap, las batallas de gallo, la diversidad”, cuenta Yeza a Clarín sobre ese encuentro.

Desde la carpa, los dos fueron al parador a tomar un café. Ella, capuccino mediante, no quiso posar para las fotos. Como Roberto Lavagna, en su casa de Cariló. Aníbal Fernández también está en Cariló. Fue de los primeros en llegar, en diciembre del año pasado. A diferencia otros años, esta vez, por ahora, no fue “caceroleado” en la arena. Y eso que está en una de las zonas más caras del partido de Pinamar. Nada Nac&Pop.

Pero volvamos a la arena política de hoy. Con los nuevos -nada nuevos- del parador de enfrente de Rada. Clarín pasó la tarde en una carpa de CR (está 60 mil pesos la quincena, baja a 30 mil en febrero), tiene un truck para decorarse las uñas con la marca N°1 de esmalte y donde, de confirmarse, en unos días podrían arder los fuegos de Francis Mallmann.

El balneario cambió de dueños. Por eso no es el “antro” menemista de los ‘90. Sí están los que no están con Vidal en Rada. Sergio Massa está en una carpa en el “patio” Turquesa (hay uno verde, fucsia y amarillo, donde estaba Clarín). Llega a la playa después de las 17. Cuando hay menos gente y sus reuniones también son en la arena. Hace 20 años que veranea en el mismo parador. “Acá venía a histeriquear cuando estaba de novio con Malena, dos noviecitos”, dicen a este diario desde el lugar.

CR sigue siendo el elegido por los políticos por su lejanía. Además de su gastronomía de excelencia, que pueden disfrutar los famosos o N/N por igual, a $ 700 pesos por persona. “No les van a hacer un cacerolazo o algo. La gente tendría que venir especialmente a eso. Y no pasa”, agregan. En otra carpa Clarín vio al fiscal Carlos Stornelli. De gorra, anteojos de sol y una remera con la firma de Michael Kors.

Es que el balneario es la bajada directa de los que alquilan en La Herradura -como Massa-. “Sergio”, como lo llaman ahí, está con Malena, claro, sus dos hijos, su cuñado y su suegro, que este lunes estaba comiendo solo en el parador. Masa es un quinchista histórico de las casonas del norte, donde hace los asados. Muy de los 90. “Como el quincho de Oyarbide”, había dicho antes el relacionista público de la noche pinamarense.

Otro de los que llegarán a CR es Sergio Berni, ya tiene su reserva para el 17,18 y 19. En medio de sus encontronazos con Alberto Fernández, podría cruzarse con Kiciloff. El gobernador de la Provincia de Buenos Aires va a venir a Pinamar. Como el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens. También va a venir Diego Santilli, el vicejefe de Gobierno porteño, pero ni los va a ver. Él va a estar en una carpa en Rada. Como Vidal y su nuevo novio.

Pinamar. Enviada especial

PS