Santiago Caprio: "Diseñar es oficio: es verbo, no sustantivo"

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Durante ocho años, el arquitecto Santiago Caprio repitió una metódica rutina cinematográfica: se subía a su Cinquecento Lounge color crema al que apoda “Serenito”, para ir de Italia

a Suiza, bordeando primero el lago de Como –en verano el auto iba manso y sin capota, el viento fresco no le volaba los anteojos, la luz del sol llega en todas direcciones en esa geografía de curvas y contracurvas en el verde mediterráneo– para luego dejar el vehículo en la estación y tomar el tren turístico hasta su empleo –trabajaba para la Administración pública de Suiza–, al otro lado de la frontera, en un viaje de una hora y diez, atravesando paisajes que uno pone como fondo de pantalla en las computadoras de escritorio de la oficina para recordar que la paleta cromática es más amplia que los tonos grises que ofrece la ciudad.

Entraba a las ocho en punto, llegaba a las ocho en punto. Ocho años haciendo ese paseo –decirle “viaje” suena injusto–, hablando en cualquier idioma menos en español, cobrando en euros –en un mes facturaba lo que en Argentina cobra en trece meses un arquitecto en relación de dependencia–, viviendo la vida que muchos colegas y amigos le decían que era “la buena vida”. Pero Caprio se cansó y decidió volver a Buenos Aires, empujado por otro sueño.

Está acostumbrado a los cambios: trabajó en ciudades de todo el mundo como Tokio, Nueva York, Shanghai o Dallas; diseñó hoteles de lujo, escuelas, pistas de aterrizaje, islas enteras y boutiques de marcas exclusivas como Tom Ford, Armani o Dolce & Gabbana; tiene un doctorado en FADU UBA con codirección con el Politécnico de Milano, prestigiosa institución de la que es profesor y director del Master Internacional en “transformación urbana”. Su último hit fue obtener el primer premio en el concurso “Resilient Homes Design Challenge”, certamen organizado por el Banco Mundial, Naciones Unidas, Build Academy, AirBnB y el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GDFRR). De esa competencia participaron más de 3300 profesionales de 160 naciones –entre ellos, estudios de arquitectura con cientos de profesionales– y Caprio obtuvo el primer puesto con un grupo que formó con una decena de ex alumnos.

Su proyecto ganador consistió en la construcción de viviendas para casos de emergencias, “viviendas resilientes” en Bangladesh, hechas en bambú: “Siendo la técnica local, como no es un proyecto cerrado sino que es un sistema, la gente del Banco Mundial me sugirió también desarrollarlo en otros sistemas constructivos como madera, metal u otras, para poder ofrecerlo a otras naciones. Eso te permite abrirlo a Argentina, Brasil, Chile, China y otros tantos que especialmente están en el borde o en las inmediaciones del llamado Cinturón de Fuego, regiones castigadas por problemas ambientales”, explica el arquitecto, que volvió en el año 2013.

Noticias: Su CV tiene 27 carillas. ¿Alguien alguna vez le dijo que lo leyó completo?
Santiago Caprio: El resumido tiene 27 carillas.

Noticias: ¡¿El resumido?! ¿Cuánto tiene el extendido?
Caprio: La última vez tenía cuarenta y algo de páginas y nunca más lo toqué, porque son cosas para mí irrelevantes, aunque algunas te sirven. Es el que mandás a los concursos porque estás obligado a decir todo. Y este me parece que es una exageración pero cuando trabajás en el ámbito académico, te obligan. Hasta el formato es obligado. Pero es un embole. Dos personas dos veces me han dicho que leyeron el de 27 páginas y me hicieron diez mil preguntas, entre ellas, cuántos años tenía. Mi problema es que siendo holístico, un perfil amplio y transversal en distintas disciplinas, parece “pepe arreglatutti” que sabe de todo. Me formé en eso y además es lo que me representa, me caracteriza.

Noticias: ¿A qué le llama “holístico”?
Caprio: Es un término que viene del griego “hólos”, de totalidad. Viene también de consideraciones aristotélicas, de “todas las partes”, de la importancia de no poder entender el objeto en cuestión sin mirar la complejidad de las partes. Es una mirada transversal y multidisciplinaria de muchas distintas disciplinas para comprender una situación de determinada complejidad. La problemática urbana, la de la calidad de vida y muchas otras requieren de una sensibilidad y mirada con estas características, si no, seguimos repitiendo problemas.

Noticias: ¿Por qué usted se define como “diseñador” y no como “arquitecto”?
Caprio: Soy arquitecto, sí, pero también estudié Economía, Ciencias Humanas...lo que pasa es que para mí el diseño es un verbo y no un sustantivo. Me importa más mirar, que la ventana. Es más importante la manera en que se vive ese espacio, la arquitectura interior y exterior no tienen que ser otra cosa que ese buen recipiente para que se transite bien esa función en una casa, y no al revés.

Noticias: Le gusta estudiar, por todo lo que cuenta...
Caprio: No me gusta ni terminar un libro, me aburro enseguida. No es que no leo, no disfruto de hacerlo. Me embolo, me pasa desde chico, me cuesta estudiar. No me gusta, no disfruto de leer, es por trabajo. También manejo y tampoco me gusta.

Noticias: ¿Es cierto que se trajo su auto de Italia?
Caprio: Sí. Y duerme en la calle.

Noticias: ¿No teme que se lo arruinen?
Caprio: Sí, pero no me parece bien que los autos estén dentro de las casas. Es una cuestión de principios. ¡Es un auto! También amo los animales pero no hay que poseerlos.

Noticias: Tiene una relación especial con las cosas.
Caprio: Si querés, es algo espiritual. He tratado de vivir el desapego. Sin darme cuenta eso me permitió vivir en tantos lugares, muy distintos. Por supuesto, cuando hay apego, genero mucho sentido de pertenencia.

No tiene arrepentimientos pero siente algo de desilusión. “Creo que se puede hacer más”, explica y profundiza: “Quizá porque vine con mucha sed. Habiendo trabajado en tantos lugares, puedo decir que Latinoamérica, y especialmente Argentina, está bendecida. Tenemos todos los recursos, es riquísimo nuestro país. Tenemos sobreabundancia de recursos y es probable que eso sea parte de la génesis de este problema cíclico, en donde como no hay un conflicto de base, nunca nos damos cuenta de cuál es el problema y eso hace que nunca nazca la cultura del trabajo que ha hecho a cualquier país nacer. Ningún país vivió porque de afuera le trajeron plata ni lo hubiera aceptado, todo lo contrario”, asegura.

Noticias: Cuando le comentó a su entorno que planeaba dejar todo y volver a Argentina, ¿qué le dijeron?
Caprio: A los que les contaba en Suiza, en Italia y en Argentina, me decían “estás loco”, porque no iba a encontrar nada de similares características a lo que tenía. Quería hacer un pequeño aporte en Argentina o Latinoamérica, lo tenía adentro.

Noticias: ¿Usted está loco?
Caprio: No, me animo. Mi seguridad se basa en este tipo de cosas. Lo tenés adentro, queres ser parte, pionero, cuando empezás en algo así... no soy un gurú, pero lo he vivido en otros lugares como Suiza, Italia, Panamá, Australia, etcétera. Hay realmente una vocación. También trabajé en el posguerra de Sarajevo, con los Wichís en el norte de Argentina y en otras cuestiones humanitarias. Y me interesa el tema de habitabilidad en casos de emergencia. La arquitectura es solo social.

Noticias: ¿En serio nunca se arrepiente de haber dejado Suiza?
Caprio: Me costó tomar la decisión, pero lo hice creyendo que era lo mejor y fue lo que me ayudó a seguir e ir para adelante lo más rápido posible. Quiero hacer, me gusta que sucedan las cosas y eso forma parte de una pequeña desilusión.

Noticias: ¿Por qué desilusión?
Caprio: No creo que estén las bases para generar un país donde tu mayor fortaleza sea la cultura del trabajo. Eso es lo único que saca un país adelante. Después acá tenemos para hacer todo en todos los rubros e industrias. Lo que no hay es políticas. Sí hay construcción de poder. Y sin eso, no empezás a hacer algo que algún día va a ser como un surco, eso es lo primero que tenés que hacer. La cultura del trabajo es algo mucho más importante de lo que se sugiere. No es levantarse e ir a trabajar. Es amar al trabajo, respetarlo.

Noticias: Pasó de hacer hoteles en La Toscana italiana y boutiques para Armani y Dolce & Gabbana a diseñar casas en bambú en Bangladesh para comunidades en emergencia. ¿Cómo se da esa transición?
Caprio: Para mí, diseñar es un oficio. Y la manera de ver el diseño en sí mismo no es el sustantivo sino el verbo. No es el objeto: “tiene que quedar de esta manera”, sino lo que tiene que haber detrás. Daba el ejemplo de la ventana. No es la puerta, sino el transitar. El ejercicio del diseño como profesional puede migrar de una escala de muchos metros cuadrados a un objeto de 25 metros cuadrados porque para mí es ese ejercicio que hace al cultor de un oficio. Lo que sí tiene que ser para que lo pueda tener en mano es generarme a mí un desafío.

Noticias: ¿Cómo se lleva con el futuro?
Caprio: Sereno. Confío en que por algo estoy acá. Trato de que se genere roce, de compartir, porque tiene que haber otros u otras como yo, hay que generar más red. La vida me permitió tomar ciertas decisiones, no puedo no creer en eso. Confío plenamente en eso. Con el futuro me llevo bien porque lo quiero. Cuando era más chico sí perseguía un objetivo y por conseguirlo con el tiempo me di cuenta de que no me completaba. Al lograr ese objetivo me daba cuenta de que seguía vacío. ¿Cómo me llevo con la incertidumbre? La entiendo. Trato de que no conduzca.

Noticias: Y a usted no le gusta manejar...
Caprio: (risas) ¡Claro! Pero acá, en el sentido del ser, que el miedo no te haga frenar. Este es mi “know how”, mi librito de supervivencia.

por Juan Bautista Torres López

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Santiago Caprio | Foto:Marcelo Escayola

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