Comienzo y final en la playa, previa en una casa, boliche y mucho alcohol: así es la movida nocturna en Villa Gesell

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Intensa vida nocturna. Diversión garantizada. Villa Gesell en verano es sinónimo de juventud. El circuito nocturno depende de cada grupo de amigos. After beach, previa en casas particulares,

boliche y de nuevo la playa rankean entre las principales preferencias a la hora de salir.

“Nos despertamos y damos vueltas hasta que decidimos qué hacer. Solemos juntarnos con otros compañeros para compartir la tardecita entre charlas, fernet y birras”, dice Julián (17), que veranea en la zona residencial “La Vecindad”. Este complejo está ocupado por adolescentes del mismo rango etáreo. Es uno de los lugares elegidos para reunirse antes de ir al boliche. “La preparación de la cena, muchas veces, desencadena directo en la previa”, agrega Julián.

Pinamar​ y Gesell están pegadas. Pero aunque se encuentran separadas por tan solo 25,2 kilómetros, se distancian en la movida nocturna. “En Pinamar, los jóvenes son más chicos. Tienen entre 15 y 17 años. Muchas veces, los boliches están cerrados o tienen problemas para ingresar. Por eso, prefieren pasar la noche en Gesell donde encuentran una oferta más variada”, explica Cristian (22).

Villa Gesell ofrece diversión asegurada para los sub 20. Foto: Fernando de la Orden

Villa Gesell ofrece diversión asegurada para los sub 20. Foto: Fernando de la Orden

La mayoría de las discotecas se concentra en la entrada de la ciudad. En Avenida Buenos Aires 2600, Pueblo Límite es una de las alternativas más trendy de la costa atlántica y allí suelen tocar Djs internacionales. La entrada general es de $1.000. Una opción es adquirir la mesa de tragos, que tiene un valor de $2.000 por cabeza, y otra comprar un combo por $ 2.500 para obtener free-pass por tres días. En el centro de la ciudad se destacan Le Brique, en Avenida 3 y Paseo 102, y Dixit, en Paseo 106 entre Avenidas 3 y 4.

“Hoy salió con su amiga disque pa' matar la tusa”, dice la canción que suena en todos lados. El hit de la temporada 2020, interpretado por Karol G y Nick Minaj, también gana terreno entre los jóvenes que eligen el parador del balneario ubicado en la calle 105. Es el primer punto de encuentro. Desde las 18 y hasta las 22, la consigna es bailar en malla y con la arena entre los pies. Los chicos llevan heladeritas y parlantes con conexión bluetooth. Los tarjeteros aprovechan para ofrecer descuentos en boliches hasta la caída del sol.

“Si viajás con amigos, te conviene cocinar fideos, arroz o guiso en una olla grande, para que la comida rinda”, destaca Cristian. Después vienen los tragos. Las previas se hacen en casas privadas, en los lugares donde vacacionan los grupos de amigos. Empiezan cerca de la 1.30 am y se extienden hasta el momento de ingresar al boliche, que suele ser entre las 3 y las 4. “En este tipo de juntada se consume más alcohol que en el after beach. La movida es parecida a la que se hace en Buenos Aires”, asegura Julián.

La movida empieza en la playa, sigue en las casas donde se hospedan los chicos, continúa en el boliche y, generalmente, también termina en la playa. Foto: Fernando de la Orden

La movida empieza en la playa, sigue en las casas donde se hospedan los chicos, continúa en el boliche y, generalmente, también termina en la playa. Foto: Fernando de la Orden

Fernet, vodka, gin tonic y jagger son las bebidas de moda que conquistan a los más jóvenes. A la discoteca se suele entrar desde las 2.30 en adelante, pero las mujeres suelen estar condicionadas con el horario, si es que quieren aprovechar la posibilidad de un pase free. La música es variada: reggaeton, electrónica, cumbia, rap. “El trapero Neo Pistea tocó el sábado en Le Brique. No pude ingresar por la cantidad de gente que había. Terminé yendo a Dixit “, le cuenta a Clarín una chica de 17 años que viajó a Gesell acompañada por 6 amigas.

El after pone fin al circuito. Arranca a partir de las 6, cuando los boliches comienzan a bajar la intensidad del sonido, como antesala del cierre. Hay grupos que eligen disfrutarlo en el mismo complejo donde veranean. Otros, optan por terminar la noche en el mismo lugar donde la empezaron, la playa. Allí, escuchan música y degustan un pancho, hamburguesa o cono de papas fritas a modo de desayuno. Más tarde, llega el dulce Morfeo. A más de uno lo sorprende en la arena.

NS