Casi el 40% de los residuos porteños se recuperan en el Centro de Reciclaje Villa Soldati

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De las 2.500 toneladas de residuos que llegan al Centro de Villa Soldati cada día, 2.200 (el 88%) son escombros y restos de obra para tratar en la

planta de residuos áridos, desde donde vuelven al circuito comercial luego de pasar por una enorme zaranda, máquina que separa los materiales por tamaño.

"La zaranda separa el material en tres tamaños: un polvo o tosca que se usa para pavimentar; la granza, que es una piedra chica que sirve para hacer hormigón; y un cascote de relleno" que es adquirido por cascoteras, contó el director del Centro de Reciclaje, Pablo Rodríguez, durante una recorrida con medios periodísticos, entre ellos Télam.


Actualmente, en el Centro de Reciclaje trabajan 150 personas en cinco plantas, incluidos cooperativistas, funcionarios y empleados de áreas concesionadas.

En las plantas son tratados los residuos orgánicos, forestales y plásticos de botella para Pet, y se hace separación mecánica de materiales secos como cartón, papel, vidrio y metal.

Las áreas orgánicas -restos de alimentos- y de residuos forestales -restos de poda de árboles- trabajan juntas para producir enmienda. Ésta se usa como abono y relleno en parques y plazas de la Ciudad.

"Tres camiones de basura hacen todos los días un circuito por restaurantes, hoteles, patios de comida y hospitales, que fueron capacitados para que separen restos de comida y los entreguen en una bolsa trasparente", detalló Renzo Morosi, secretario de Higiene Urbana.


Centro de reciclaje en Villa Soldatti

Los restos de poda de los árboles de la Ciudad, en promedio 50 toneladas diarias y en otoño hasta 100, llegan todas las mañanas a la planta de forestales para ser trituradas y mezcladas con los residuos orgánicos, en tres reactores cerrados con temperatura y humedad controladas.

Otra de las plantas procesa el plástico Pet (una pastilla de tereftalato de polietileno), a la que nueve de las 12 cooperativas de recicladores de la Ciudad llevan los fardos de botellas que recogen en la calle para triturarlas en dos molinos. Éstos las convierten en escamas que pasan a las bateas y centrifugadores, que devuelven el material limpio y seco con un "valor de mercado mucho mayor", comentó Rodríguez.

La planta más grande del predio es la de "separación mecánica-automática de materiales secos", donde unos 80 integrantes de la cooperativa Alelí trabajan en turnos de seis horas para separar y enfardar todos los residuos que los habitantes de la Ciudad dejan en las campanas verdes: papel, cartón, vidrio, plástico y metal.