Cómo empezó la relación de Julieta Silva con el rugbier al que atropelló y mató

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Comerciante, separada, madre de dos hijos y jugadora de hockey. Todo eso es Julieta Silva, la mujer de 30 años que en septiembre del año pasado atropelló y mató al rugbier

Genaro Fortunato (25), en San Rafael.

El perfil psicológico del expediente judicial la define como una persona "egocéntrica, sin sentimientos de culpa, antisocial e histriónica". Los peritos consideran que tiene escasez de frenos inhibitorios y existen rasgos de violencia en su personalidad y hacen referencia al "narcisismo" y a una "inclinación a la manipulación". Pero el punto más importante es el que destaca que puede ser "peligrosa para otras personas".

Julieta, en el banquillo de los acusados, este martes en los tribunales de San Rafael. (Foto: Delfo Rodríguez)

Julieta, en el banquillo de los acusados, este martes en los tribunales de San Rafael. (Foto: Delfo Rodríguez)

La pareja comenzó a salir cuatro meses antes de la muerte de Genaro (25). Julieta acababa de separarse, pero aún convivía en la misma casa con su ex marido –comerciante del rubro librería- y sus dos hijos, dos varones de 5 y 10 años.

Genaro era un conocido jugador de rugby del club Belgrano y Julieta, integrante del equipo de hockey de adultas del club Banco Mendoza, además de dueña de un local de indumentaria femenina Verde Limón. “Es habitual que haya coqueteo entre rugbiers y hockistas. Ellos se conocieron por estos cruces entre clubes”, cuenta una ex compañera de equipo de Julieta.

Muy pocos, los amigos más cercanos, conocieron este romance. Una de ellas fue su entrenadora y amiga íntima, Silvia Ballarini, una de las primeras personas a la que Silva llamó cuando atropelló a su novio. La otra comunicación fue con su ex marido, que se había quedado con los chicos. La relación con el rugbier transcurrió entre escapadas de fin de semana a San Luis y a la ciudad de Mendoza, salidas a bailar y encuentros esporádicos entre las actividades de cada uno. “Fue una relación muy intensa desde el principio, se veían muy enamorados”, describió su amiga Ballarini, en su testimonio judicial.

Ella le lleva casi cinco años, tenía dos hijos, atendía su negocio y acababa de conseguir que el padre de sus hijos abandonara la casa. “No sabíamos que estaba separada. Casi no mencionaba al padre de sus hijos (Pablo) y se movía sola”, describió una jugadora del club. Su entrenadora explicó: “La relación con Pablo estaba terminada y cada uno hacía la suya. Vivían bajo el mismo techo sólo porque él no quería irse”. En su rol de madre, Ballarini asegura que Julieta era “una madraza”, se encargaba de llevar a su hijo más pequeño al colegio y a los dos chicos a practicar deportes.

Julieta vestía a la última moda con ropa que compraba para su local. Hacía gimnasia para estar delgada, entrenaba hockey dos veces por semana y era sociable. “Tenía una personalidad de líder, para algunos soberbia y altanera, pero era muy independiente”, relatan sus conocidas del club.

La familia de Silva se mudó a Santa Cruz y su padre se volvió un fanático del kirchnerismo. Un vecino de la calle 3 de Febrero de San Rafael, donde vivía Julieta con sus padres desde chica, contó cómo fue el momento en el que toda su familia se mudó a la Patagonia. Ella armó su vida sola en San Rafael. “Quedarse sola y tener hijos antes de los 20, la hizo madurar de golpe”, dijo.

Julieta, en el banquillo de los acusados, este martes en los tribunales de San Rafael. (Foto: Delfo Rodríguez)

Julieta, en el banquillo de los acusados, este martes en los tribunales de San Rafael. (Foto: Delfo Rodríguez)

Sobre los celos de Genaro, en el expediente, Ballarini relata como a las amigas de Julieta comenzaba a preocuparles algunas actitudes del novio: "No me parecía bien que Genaro estuviera encerrado en el auto, observándola cuando entrenaba. No me parecían conductas muy sanas, que él estuviera permanente arriba de ella, controlándola". Y sobre la noche fatídica, la amiga -entrenadora- dijo: "Daniela (la joven con la que fueron al boliche) me estuvo contando que esa noche Genaro estaba muy pesado e insoportable. No quería que nadie se acercara, saludara ni mirara a Julieta".

Genaro, según lo describen sus amigos, era el típico “winner”: popular, alegre, talentoso, fachero y galán. Su vida pasaba por el rugby -dedicado a jugar en Belgrano desde los cinco años- como su hermano mayor Fausto, integrante de la selección argentina de rugby 7. Fue en el club donde Genaro conoció a su anterior novia, Agostina Quiroga (22 años y también jugadora de rugby), con quien mantuvo una relación de cinco años. Al momento de la muerte de Genaro, Agostina estaba embarazada de cuatro meses. En febrero pasado, nació Francesca, la hija de ambos.

Para la fiscal que investiga la muerte del rugbier, Andrea Rossi, la pareja tuvo una relación consolidada más allá del poco tiempo que llevaban juntos y todo apunta a que discutieron por una cuestión de celos.

Este martes, al declarar en el juicio, Julieta describió a Genaro como una persona “servicial, un poco divertido y no mucho más”. Una amiga de Genaro contó que con Julieta tenían una relación “enfermiza y violenta”, que esa noche salieron peleando al estacionamiento y que en otras oportunidades, habían sido vistos, discutiendo en público. “Terminó como empezó”, planteó Bibiana, otra amiga.

Mendoza. Corresponsal.