Habló el testigo clave en el caso de la novia del rugbier: "Lo pasó por arriba, no entiendo cómo no lo vio"

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La madrugada del 9 de septiembre, Ariel Oscar Aksenen trabajaba como cuidacoches en el boliche Mona Bar, de San Rafael. Fue el principal testigo ocular de la muerte de Genaro Fortunato,

el joven rugbier mendocino que fue atropellado por su novia, Julieta Silva. Este miércoles fue el último testimonio en el juicio que debe definir si se trató de un crimen o un accidente. En su relato, el "trapito" puso en duda el accionar de la acusada: "Lo pasó por arriba, no entiendo cómo no lo vio". También contó que decidió sacarle las llaves, porque pensó que se iba a ir del lugar.

Julieta Silva, este miércoles, al llegar a los tribunales. (Delfo Rodríguez)

Julieta Silva, este miércoles, al llegar a los tribunales. (Delfo Rodríguez)

La jornada había comenzado con una serie de testimonios contradictorios. Una policía y una testigo contaron que minutos después del hecho, Julieta Silva le dijo a un agente de la Policía Vial: "Lo atropellé, llévenme presa". Sin embargo, cuando fue su turno de declarar, el hombre lo negó.

Pasadas las 20.30, ingresó a la sala Aksenen. Dio un relato detallado de lo que vio la noche de la tragedia. "Yo estaba fuera de la playa de estacionamiento. Salieron y les pregunté si se iban. Ella no me contestó y él me dijo que lo acompañara para que me pagara. Él estaba afuera del auto y ella, del lado del conductor. Empezaron a discutir. Él golpeaba la ventanilla, ella la bajó. Intercambiaron un par de palabras. Ella arrancó ligero, él se agarró de la ventanilla y le gritaba: '¡Pará, pará!".

Según el relato de Aksenen, Fortunato fue unos 15 metros colgado del auto hasta que finalmente cayó al piso.

"(Silva) hizo la U sobre la calle y volvió. Pensé que había visto que se había caído. El muchacho intentó levantarse, pero ella lo pasó por arriba", detalló. Aksenen dijo que el auto "venía ligero" y habló de "100 kilómetros por hora" aunque luego reconoció que no entiende de marcas de autos ni de velocidad.

Aksenen, al llegar a declarar. (Delfo Rodríguez)

Aksenen, al llegar a declarar. (Delfo Rodríguez)

El "trapito" aseguró que le hizo señas a Silva para que frenara. Le dijo que había atropellado a Genaro, pero ella lo negaba. "Se largó a llorar y me decía: 'Yo no he sido'. No se bajó nunca del auto. Tenía la mano en la palanca de cambios y yo le manoteé la llave. Yo la frené, sino ella seguía", aseguró.

"Pensé que ella había visto cuando se cayó el chico. Había luz en esa zona. Hablaba por teléfono y decía: 'Me mandé un pedo'. Ella sabía que había pasado por arriba al muchacho. No entiendo como no vio el cuerpo de Fortunato", concluyó.

El relato del cuidacoche contradijo así parte de los argumentos de la acusada. La defensa de Silva sostiene que esa noche había baja visibilidad -porque estaba oscuro y había llovido-. Y que además la acusada no estaba usando anteojos, a pesar de que sufre astigmatismo.

Horas antes, había declarado la agente Natalia Rocha, quien participó del operativo policial. Contó una de las primeras frases que dijo la acusada, Julieta Silva, tras embestir a su novio con el auto: "Yo lo atropellé, llévenme presa". Ella no escuchó la frase, sino que reprodujo lo que presuntamente le contó el primer policía que llegó a la escena.

Genaro Fortunato, el joven que murió atropellado por su novia en San Rafael.

Genaro Fortunato, el joven que murió atropellado por su novia en San Rafael.

Rocha había dado a conocer esa frase durante la instrucción y cuando le preguntaron en el juicio, primero dijo que no la recordaba. Hasta que el querellante leyó esa parte del expediente y ella lo confirmó. Durante toda su declaración se mostró dubitativa.

Poco después se presentó ante el tribunal Matías Nogueral, el policía al que supuestamente la acusada le dijo la frase. Pero cuando le consultaron sobre los dichos de su compañera, el hombre negó que ese diálogo haya existido.

​La audiencia tuvo un nuevo giro poco después, cuando se presentó la testigo María Laura Figueroa, la primera en llegar al lugar. Contó que cuando llegó un policía, Silva le dijo: "Llévame, soy yo, yo lo maté". Y luego les dijo a ella y a otra chica que se acercó: "Lo maté, te juro que no lo vi".

Mendoza. Corresponsalía.