Entrenan a vendedoras para que ayuden a sus clientas a salir de la violencia de género

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“La verdad no te puedo dejar pasar a mi casa porque ayer tuve un problema un poco grande con mi marido, discutimos, mirá cómo me quedó el ojo, todo morado, prefiero

que hablemos aquí afuera", le cuenta una mujer a otra. "No sé muy bien qué hacer, dónde ir por este tema”, continúa. Las respuestas llegarán en breve.

La escena es ficcional, pero se basa en hechos por completo reales. Una víctima y una testigo inesperada que acudió a venderle, por ejemplo, una crema. La teatralización es parte de unas novedosas jornadas de entrenamiento impulsadas por una empresa de venta directa para que sus revendedoras sean capaces de detectar y colaborar cuando entren en contacto con mujeres agredidas.

La experiencia inédita tiene un antecedente en un programa que desarrolló en 2012 una fundación para capacitar a peluqueros en Capital también en la detección de situaciones de violencia que pudieran relatar sus clientas en el local, y así ayudarlas a buscar ayuda. En ciudades de Estados Unidos y España estas acciones vienen impulsándose desde hace años.

Entrenan a vendedoras para que ayuden a sus clientas a salir de la violencia de género (Fundación Avon)

Entrenan a vendedoras para que ayuden a sus clientas a salir de la violencia de género (Fundación Avon)

Esta iniciativa la están llevando adelante ahora la Fundación Avon Para la Mujer y Voces Vitales. Esta semana, realizaron en Neuquén el Segundo Instituto de Justicia Sobre Violencia de Género, en el que capacitaron a 50 revendedoras de la compañía. También dieron charlas sobre perspectiva de género a policías y funcionarios de la Justicia para que la incorporen en su trabajo cotidiano.

Avon, que tiene 6 millones de revendedoras en el planeta y la mitad está en Latinoamérica, impulsa esta capacitación a través de su fundación de responsabilidad empresaria. La empresa, al igual que otras como Tupperware, Natura o PSA, utiliza un esquema de venta directa a través de consultores o revendedores individuales. Según sus directivos, en tiempos de Facebook y Amazon, ese esquema de negocio le da un capital que no podía ser desaprovechado: la comunicación directa que existe entre la revendedora y su cliente. Todavía es capaz de colocar a su gente en el living de una casa. Hasta tomar un café con la dueña mientra despliega sus productos, no es algo raro. ¿Entonces por qué no reconocer a una víctima?

Esta ventaja estratégica pretende ser aprovechada en un área sensible como es la violencia, que en muchas ocasiones explota en esos mismos hogares. El propósito no es irrumpir la intimidad, aunque sí entregar herramientas que puedan guiar a la víctima. “No se involucren”, dice la texana Cindy Dyer, vicepresidente del equipo de Derechos Humanos de la Organización Voces Vitales. En un hotel del centro neuquino, la escuchan atentas revendedoras que viven en Neuquén capital, Plottier, Zapala, Cipolletti, entre otras localidades de Río Negro y Neuquén. “Si se involucran demasiado no lo volverán a hacer. Ofrezcan la información que tienen consigo”, subraya. Dyer les habla desde su experiencia como fiscal en Texas por un período de 15 años. Advierte que existe un paralelo entre aquel estado petrolero y Neuquén, que vive de los mismos recursos, y donde los índices de violencia de género son altos.

La charla de Cindy Dyer, vicepresidente del equipo de Derechos Humanos de la Organización Voces Vitales (Fundación Avon)

La charla de Cindy Dyer, vicepresidente del equipo de Derechos Humanos de la Organización Voces Vitales (Fundación Avon)

Después del entrenamiento, las mujeres son capaces de escuchar y de entregar un teléfono o datos pertinentes a alguien que ha sido atacada. “Yo había ido donde una señora para mostrarle cómo era el sistema de venta. Entonces llegó el marido que no sabía nada y se sentó en la mesa y empezó a criticar todo muy agresivo”, relata Gabriela Plaza, revendedora de Cipolletti. “'Esto no sirve para nada', me dijo. Me puse frente a él y le contesté: '¿Qué querés saber? Yo te explico todo'. Después se relajó cuando le conté que mi marido me ayudaba, pero al principio fue difícil”, cuenta.

“Fui a una casa donde una señora, abuela, con nietos, quería ganar su propio dinero y su marido no la dejaba. Ella estaba muy mal. Al final se separó después de 40 años, vive en una pieza y me dice que está mucho mejor ahora”, describe Miriam Arce, revendedora de Zapala.

El camino que tienen por delante es delicado y sinuoso. Aunque sus coordinadoras insisten en que deben mantener distancia de los conflictos la realidad suele ser más compleja. “Podemos hacer una primera escucha, existe una tarea preventiva que es una tradición en la empresa”, explica Susana Casabe, directora de Comunicaciones de la compañía.

Pero, tal como señalan las propias agentes, hay hombres que se ponen furiosos ante la sola presencia de un folleto de ventas. ¿Cómo reaccionarían ante un folleto con teléfonos para casos de violencia de género? “Muchos no quieren que sus mujeres dejen las casas o se independicen”, admite Arce.

Los folletos para entregar a las clientas (Fundación Avon)

Los folletos para entregar a las clientas (Fundación Avon)

La escena nacional de la violencia de género es compleja. En el primer trimestre de 2018 hubo 139 femicidios en el país, según datos que difundió esta semana la Defensoría del Pueblo de la Nación. De acuerdo a una investigación publicada por el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, en los últimos 10 años se han registrado 2.679 casos vinculados a mujeres y niñas. El 62% de las víctimas fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas. El 51% de los casos terminaron ultimadas en su propio hogar.

A pesar de los esfuerzos crecientes, la Justicia todavía no logra contener el fenómeno, que los expertos en Neuquén denominaron como “pandemia” de violencia. “Estamos tratando de meter un círculo en un cuadrado, y siempre hacemos agua”, sintetiza María Fernanda Rodríguez, subsecretaria de Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en la presentación de las jornadas en la Casa de Gobierno de Neuquén. En voz baja, la organizadoras de Fundación Avon, se lamentaban de que en el arranque no hubiera estado el gobernador de Neuquén Omar Gutiérrez. Por esas horas, martes cerca de las 11, el mandatario estaba en otro sector del mismo edificio. Apenas un rato después acudió al encuentro de energía B20 del que participó el jefe de Gabinete Marcos Peña.

Justamente, entre Neuquén y Río Negro, en la última década se notificaron 90 femicidios. La actividad petrolera en estas provincias y la agresividad familiar son elementos de una misma ecuación, según marcan las estadísticas. La dureza de un empleo que aleja a los hombres durante semanas de sus hogares, la prostitución y el consumo de drogas, representan una cadena en el área de Vaca Muerta. “Estamos trabajando, pero 500 años de patriarcado no se sacan así no más”, dice por su lado Adriana Zaratiegui, juez superior del Tribunal de Justicia de Río Negro.

Equipo. Las revendedoras y los capacitadores, durante el entrenamiento (Fundación Avon)

Equipo. Las revendedoras y los capacitadores, durante el entrenamiento (Fundación Avon)

En un salón de Hotel Comahue una 70 mujeres con otras 10 coordinadoras dialogan sobre el machismo en el siglo XXI. "¿Quién saca los turnos al médico?", pregunta una de las coordinadoras. “¡Nosotras!”, se escucha una respuesta a coro. “¿Cuándo sacan turno para ustedes?”, sigue. “¡Al último!”. Entonces, la entrenadora deja caer un dato: “¿Sabían que un porcentaje muy importante de mujeres no detecta el cáncer de mamas con anticipación por no ir al médico porque no tuvieron nunca tiempo? Háganse tiempo para ustedes”, remata. Los rostros evidencian dolor y sorpresa. Al concluir habrá abrazos y lágrimas acompañadas por los acordes de una canción que habla de vivir en libertad. Se llama “Respirar”.

En unas horas estas mujeres volverán a lo suyo. Entre un cosmético y otro tal vez puedan ofrecer un salvavidas. Queda por ver.

Neuquén. Enviado especial