Habla la víctima del anestesista: "Cuando me lo crucé en el juicio me puse a llorar"

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Todavía le tiembla el cuerpo y dice que tiene palpitaciones, aunque de a poco está volviendo a su eje, pese al agotamiento. "Uno no sabe lo que es declarar en una

sala en Comodoro Py ante abogados, fiscales y jueces. Pero para este día me preparé como pude... claro que no imaginaba un error humano como el que hubo".

María Eugenia Belén Torres declaró este jueves en el Tribunal Federal N° 8 en el comienzo del juicio a Gerardo Billiris, el anestesista del Hospital Militar, acusado por los delitos de intento de femicidio, abuso sexual, y tenencia y suministro de drogas.

Belen Torres, la chica golpeada por el anestesista en enero de 2017. Empezó el juició contra Gerardo Billiris.

Belen Torres, la chica golpeada por el anestesista en enero de 2017. Empezó el juició contra Gerardo Billiris.

Belén, como la llaman casi todos, fue víctima de Billiris, quien hoy está preso en el Penal de Ezeiza, desde el 31 de enero de 2017, luego de agredir físicamente a Torres en su departamento de Palermo.

Cuando la joven 22 años habla de "error humano", se refiere a que jamás pensó que se vería las caras con su agresor, escena que le removió la pesadilla sufrida la noche del lunes 30 de enero de 2017, cuando fue molida a golpes y obligada a consumir drogas. "Lo vi, lo tuve de frente, estaba esposado, y agaché la cabeza rápido. Se me vino el mundo abajo. No pude soportar el shock, me largué a llorar. Por suerte sentí el abrazo de mamá, que estaba pegadita", le confiesa Belén a Clarín.

El anestesista Gerardo Billiris. Está acusado por los delitos de intento de femicidio, abuso sexual, y tenencia y suministro de drogas.

El anestesista Gerardo Billiris. Está acusado por los delitos de intento de femicidio, abuso sexual, y tenencia y suministro de drogas.

Repasa los dichos ante el tribunal y asegura Torres que siempre, desde hace más de un año y medio, repite lo mismo: "la verdad". "Tengo entendido que él, como coartada, negará que me contrató para trabajar tres veces por semana, pero bueno, yo estoy tranquila y a disposición de la Justicia para cuando me necesite".

Belén piensa en la sentencia, que sería entre el 14 y el 15 de diciembre, e imagina "todo el rigor" de la Justicia. Pero sólo imagina "porque en este país no es fácil". A la hora de los deseos ruega por "una cadena perpetua para Billiris", pero rápidamente vuelve al llano: "¿15 años? No es tanto para alguien tan violento y peligroso para la sociedad. No hay que olvidarse que ese señor ejerció como anestesista estando drogado".

Belén Torres en la Clinica Avellaneda. Las imágenes muestran claramente la agresión que sufrió de parte de Billiris. "Espero que le den 15 años de cárcel". Foto: Diego Díaz.

Belén Torres en la Clinica Avellaneda. Las imágenes muestran claramente la agresión que sufrió de parte de Billiris. "Espero que le den 15 años de cárcel". Foto: Diego Díaz.

Quiere tener una vida normal, anhela Belén con sencillez. No tiene grandes sueños, "sólo la normalidad para una chica de 22", repite una y otra vez. "Ya pasó más de un año y medio desde que fui atacada, pero me cuesta ser la de antes, una chica divertida, risueña, con energías. Hoy tengo muchos miedos y mi ánimo es muy cambiante. Por suerte mis padres me bancan, porque a veces estoy insoportable, muy sensible".

Está haciendo terapia desde hace unos 18 meses con el psicólogo Gervasio Díaz Castelli, quien no le cobra un centavo "y me ha ayudado en lo que pudo". No obstante, Belén dice que está buscando trabajo, que pasa las entrevistas y cuando está por concretar "me doy media vuelta y no aparezco más. Me quedó el trauma de ese trabajo (con el anestesista), me dicen que es normal, pero me esfuerzo por superarlo y no puedo".

Hace saber la joven de Aldo Bonzi que cuando va a una entrevista "como estoy en un lugar que no conozco, miro dónde están las puertas de escape y mido los obstáculos que tengo hasta llegar a la salida. Es horrible", describe afligida. "A veces me siento encerrado, atrapada porque no logro ver la luz. Encima, las pesadillas van en aumento... Hombres que me pegan, que me persiguen, que me violan... y me despierto desesperada en el medio de la noche. Supongo que debe ser por el comienzo del juicio".

Siente bronca Belén, que viene trabajando en el diván para superar terremoto que la sacudió y, paradójicamente, ella sabe la utilidad de recordarlo todo lo sucedido aquel tétrico 30 de enero. "Repasar todo me hace mal, pero entiendo que debo hacerlo para que los jueces tengan todo lo necesario para fallar con justicia".

Belen no oculta su agotamiento. "Sólo espero que todo esto se termine cuanto antes, quiero volver a tener una vida normal".

Belen no oculta su agotamiento. "Sólo espero que todo esto se termine cuanto antes, quiero volver a tener una vida normal".

Agotada, anímicamente golpeada, sin dormir desde hace dos noches ante la proximidad del juicio, Belén quiere que esta historia se termine cuanto antes. Sabe que esto recién empieza judicialmente y que serán dos meses de insomnio, estrés y tensión. Pero ella trata de barajar y dar de nuevo y se anima a contar que se está viendo con un chico. "Hace cuatro meses, pero es algo informal, muy de a poco. Me cuesta entregarme, sentimentalmente estoy susceptible, desconfiada, pero sé que voy a salir adelante".

Dice que el chico con el que sale es del barrio, que conoce su historia y que, lo más importante, "es que me entiende perfectamente". Cuenta que lo conocía de vista pero "formalizó" vía Instagram. Hay que recordar que Belén había recibido la invitación de Billiris a través de Tinder, red social que dio de baja. "No volví a entrar más, aunque Tinder no tiene nada que ver, pero quedé marcada. Hoy me manejo por Facebook e Instagram, pero ya no cometé los errores de confiar, como hice".

Confiesa Belén que cuando en Google ve aquellas imágenes en las que aparece desfigurada, no puede creer que sea ella. Dice que le duele al observarlas, se impresiona y las cierra de inmediato. También se sorprende de su valentía y audacia de aquel entonces, cuando con apenas 20 años denunció una y otra vez, todo el flagelo sufrido. "No soy ningún ejemplo, pero lamentablemente estoy en lugar que puede servirle a muchas chicas que pasaron por algo parecido, o quizás pueden evitarlo. No hay que tener vergüenza, ni medio. Yo di la cara porque sentía que debí hacerlo".

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