Luchan para revertir un drama: muchos chicos terminan la primaria sin saber leer y escribir

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“El 20 por ciento de nuestros alumnos de primer y segundo año no sabe leer ni escribir”. La frase asusta, parece inverosímil, pero es real. Ocurre en la Escuela Secundaria N°5

de Berazategui. La que lo cuenta es Elisa Ramírez, su directora. No es el único colegio, de los considerados más vulnerables, que está en esta situación. Por eso este año se armó una plan con 2.000 colegios, llamado "Red de Escuelas de Aprendizajes", con el objetivo de revertir este diagnóstico.

Una de las conclusiones para el año que viene, precisamente, es que los maestros necesitan más capacitación en alfabetización, porque "un gran porcentaje de alumnos" llega a sexto grado (el último de primaria en Provincia) no alfabetizados, sin saber leer ni escribir. Eso hace que luego fracasen en la secundaria y -si la escuela no hace algo rápido para evitarlo- abandonen.

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No es una novedad que los alumnos argentinos no están aprendiendo como deberían en la escuela. Y el dato se potencia en los sectores más vulnerables. Lo demuestran diversos estudios desde hace décadas. Y el más cercano en el tiempo lo expone la prueba Aprender del 2016 que ofrece algunos datos significativos. Por ejemplo, que el 14 por ciento de los alumnos de sexto grado alcanzó un nivel por debajo que el básico en Lengua. Las autoridades consideran que el fracaso de la alfabetización explica en parte ese cuadro.

Ante la adversidad, en la provincia de Buenos Aires están buscando la fórmula para empezar a torcer esos destinos. El l programa “Red de escuelas de Aprendizaje” incluyó este año a 2 mil escuelas a las que concurren 580 mil alumnos. Son colegios primarios, secundarios y jardines de infantes (casi todos estatales) que participan en forma voluntaria y que se eligieron en base a la vulnerabilidad socioeducativa. Y también por las ganas de los directores de querer participar.

El ministro de Educacion bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, junto a Agustina Blanco, de la Red de Escuelas, y dos directoras de colegios que participan del plan..

El ministro de Educacion bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, junto a Agustina Blanco, de la Red de Escuelas, y dos directoras de colegios que participan del plan..

“Durante todo el año hicimos varios encuentros entre las escuelas que formaron parte del proyecto y ahí surgió la preocupación de muchos de los directores: la dificultad que tienen los alumnos para leer y escribir. Es por eso que para el año que viene crearemos un área de capacitación a docentes para que puedan tener mejores conocimientos a la hora de enseñar, algo que parece básico pero que muchos niños no saben”, cuenta Agustina Blanco, directora del proyecto.

Lo que explican profesores y docentes es que esos chicos que no están alfabetizados como deberían vienen de situaciones complicadas en sus hogares: lo llaman el “efecto cuna”, con padres ausentes que ni siquiera terminaron el primario, que deben hacerse cargo de sus hermanitos menores o que directamente viven en situación de calle. En todo el país -según datos oficiales- unos 400 mil adolescentes, el 10% del total, abandonan cada año sus aulas.

Los cambios, de a poco, se empiezan a notar: “En nuestro colegio el año pasado, sumados todos los cursos, terminaron 100 alumnos, ahora lo hicieron 300”, cuenta Carolina del Curto, directora del colegio primario María Elena Altube de City Bell. Y sigue: “Hasta hace dos años teníamos 4 o 5 chicos por grado sin estar alfabetizados, algunos que no podían leer ni su propio nombre. Ahora se ve la diferencia y cada vez son menos”.

¿Cuál es la receta? Por un lado, están revisando el método que usan para alfabetizar a estos alumnos, para cambiarlo por otro que sea más efectivo. Además, en estas escuelas que participan de la Red, las reglas del juego cambiaron. Ya no hay más clases magistrales: esas donde el profesor se para frente al pizarrón y habla sin parar, sino que el aprendizaje está centrado en los alumnos. Buscan que a chicos les vuelva a gustar la escuela y los motive. Trabajan en proyectos colaborativos, asisten a talleres y son evaluados de manera integral, sin exámenes convencionales con notas del 1 al 10.

“En mi colegio trabajamos de manera integral con diferentes proyectos. Uno de ellos lo llamamos 'el agasajo' que consiste en que un curso preparara una comida para otro. Los alumnos entonces tuvieron que organizarse y preguntar cuántos eran celíacos, cuántos vegetarianos, calorías que debía tener la comida. También eligieron una canción especial para acompañar el momento. Ahí participaron las áreas de matemática, nutrición, música y los chicos venían entusiasmados a estudiar”, dice Elisa Ramírez.

Según dice el propio ministro de Educación bonaerense, Gabriel Sanchez Zinny, para el año que viene la Red tiene la solicitud de miles de escuelas que pidieron sumarse al proyecto, aunque la idea es agregar algunas pocas y mantener las mismas que comenzaron este año: “Todos los datos que surgen se miden para tener mejores indicadores y así ver si esto que hacemos es bueno o qué debemos corregir”.

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