La lucha del piloto Lenard Ibáñez: le dieron el alta tras pasar 150 veces por el quirófano

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“Ya esta mamá, volvemos”. Fueron las primeras palabras que Lenard Ibáñez le dijo a su madre cuando se enteró que le daban el alta y podía regresar a Rawson en Chubut

donde vive. Lenard estuvo casi diez meses en Buenos Aires después de sufrir un accidente mientras piloteaba una avioneta a la altura de Península Valdés. Fue el 22 de abril del año pasado. En la tragedia murieron las dos mujeres que eran sus pasajeras y un compañero de Lenard de la sucursal Trelew del Correo Argentino. Ya en casa, el domingo a la noche estaban con toda la familia. “Estamos felices, festejando abrazándonos entre todos. Esto fue un verdadero milagro que le agradezco a Dios”, le dijo emocionada este lunes a Clarín Estela Montesino, su mamá.

La recuperación definitiva de Lenard no será fácil: tardará al menos dos años. Debe volver todos los meses a Buenos Aires para seguir recuperándose de las quemaduras en la piel (se quemó el 30 por ciento de su cuerpo) y para tratarse de una cardiopatía que le surgió durante la internación. Estela le confió anoche a Clarín que al menos su hijo "pasó 150 veces por el quirófano. Pero bueno, eso ya pasó".

Lenard Ibáñez logró volver a su casa tras más de 10 meses de tratamiento.

Lenard Ibáñez logró volver a su casa tras más de 10 meses de tratamiento.

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El regreso fue lento y por tierra. “Veníamos parando a cada rato, pero felices”. La llegada sirvió también para que Lenard se reencuentre con sus amigos. “Ellos siempre estuvieron junto a él desde el mismo momento en que ocurrió el accidente”, dijo Estela. La casa, ubicada en un barrio de Rawson estaba anoche repleta de familiares y amigos que cambiaron la angustia y las lágrimas de hace diez meses por prolongadas sonrisas.

Ibañez piloteaba un avión Pipper PA-28 Warrior matrícula LV-FKO el domingo 22 de abril del año pasado, en el que viajaban además otras tres personas: Ricardo Ramón Artiles, Mónica Gabriela López y Silvia Edith Acosta. Los tres fallecieron. Las dos mujeres en el acto producto del incendio de la nave. Artiles, compañero de trabajo de Ibáñez en el Correo Argentino algunos días después: tenía quemaduras en el 70 por ciento de su cuerpo. Falleció poco antes que pueda ser trasladado a Buenos Aires.

La aeronave realizó un aterrizaje de emergencia en la estancia La Adela, ubicada en el Área Natural Protegida Península Valdés, en Chubut.

Lenard logró salir del avión y caminó cerca de 7 kilómetros para pedirle ayuda a unos pescadores que encontró en su desesperado camino, con el 30 por ciento del cuerpo quemado y dificultades en las vías respiratorias. Pocos días después Lenard, que vive en Trelew fue trasladado a Buenos Aires. Primero al Instituto del Quemado y después al Británico.

Después del accidente Lenard empezó todo de nuevo. “Sin duda fue un volver a vivir, de manera literal”, contó Estela. Es que el piloto debió aprender de nuevo a beber líquido, a ingerir alimentos, mover sus piernas, reconocer su cuerpo. “Debe recuperar el habla del todo. Ahora lo hace muy bajito porque tiene afectadas las cuerdas vocales”, aseguró la madre.

Chubut. Corresponsalía

D.D.