Salió a festejar que había conseguido trabajo y un patovica le rompió la mandíbula a golpes

Sociedad
Lectura

Un joven de 24 años denunció que fue golpeado por patovicas de un boliche de Longchamps en la madrugada del sábado. Debido a las severas heridas que sufrió en la mandíbula,

debió ser trasladado de urgencia al Hospital Lucio Meléndez de Adrogué.

El episodio ocurrió dentro del boliche La Nueva Reserva II, ubicado en avenida Hipólito Yrigoyen 17383, adonde Jonatan Farías fue con un grupo de tres amigos a bailar y celebrar que había conseguido un trabajo después de meses de infructuosa búsqueda.

La radiografía que muestra las lesiones en la mandíbula de Jonatan Farías. (Mario Sayes)

La radiografía que muestra las lesiones en la mandíbula de Jonatan Farías. (Mario Sayes)

Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

De acuerdo al relato de los presentes, el ataque a Farías se produjo sin que antes hubiera ocurrido algún tipo de pelea o agresión. Simplemente, el empleado de seguridad lo golpeó de manera salvaje, desde atrás, luego lo tomó del cuello sofocándolo, a lo que siguió una trompada en un ojo. Según estos testimonios, fue empujado fuera del boliche desvanecido y cayó de cara contra unas estatuas de leones que decoran la puerta de entrada.

Inconsciente, dos policías que custodiaban la puerta lo trasladaron a una cercana sala UPA, centro de pronta atención que no pudo ayudarlo por la gravedad de las heridas. Entonces, los amigos de Jonatan lo llevaron en remise al Hospital Meléndez de Adrogué, donde estuvo internado el fin de semana. Cuando salió fue a hacer la denuncia en la Comisaría 4ta de Longchamps -apenas podía pronunciar palabra- en la que la causa fue caratulada "Lesiones graves". El imputado es Sergio Daniel González.

Jonatan Farías había ido con sus amigos a bailar a La Nueva Reserva II, para celebrar que había conseguido un trabajo.

Jonatan Farías había ido con sus amigos a bailar a La Nueva Reserva II, para celebrar que había conseguido un trabajo.

Este lunes volvió para hacerse una tomografía que fue contundente: tiene la mandíbula partida en cuatro partes. Debe ser operado pero antes tendrá que comprar una prótesis especial que debe ser colocada dentro de la boca para que se pueda realizar la intervención. Jonatan y su familia no tienen obra social.

"Está muy desanimado y angustiado, siente que tiene la vida arruinada... Justo que estaba por empezar a trabajar en mantenimiento después de tanto buscar", le dice a Clarín con dolor Sonia Lucero, la mamá de Jonatan. "Fue a celebrar con sus amigos que tenía laburo y mirá cómo lo tuve que ir a buscar al hospital".

Indignada, Daniela, su hermana mayor, no puede entender lo sucedido. "Jony es un tipo manso, incapaz de armar conflicto, por eso creemos que esto fue un mal entendido. Ese Sergio Daniel González se equivocó. Pero tiene que pagar por lo que hizo. Hoy fue mi hermano, mañana puede ser otro, y el final podría ser muy distinto".

Tanto la madre como la hermana de Jonatan señalan no sólo a González, sino también a su pareja, Soledad Gómez. "Ella también le pegó a mi hermano cuando estaba casi desvanecido", acusa Daniela, preocupada por la salud y el futuro de su hermano. "Está tomando antibióticos y calmantes, piensa que nadie lo va a contratar para trabajar, éste que había conseguido ya lo perdió".

Sobre la agresión y las lesiones que sufrió Jonathan, Sonia entiende que "la fractura se produjo cuando cayó al piso, estando ya desvanecido. Quizás si se caía de espalda, en este momento estábamos en un velatorio".

Se quiebra Sonia por cómo ve a su hija, y por "la indiferencia y frialdad de la gente del boliche". No recibió ninguna llamada ni pedido de disculpas, es más, la disco estuvo funcionando el domingo normalmente y volverá a abrir sus puertas este miércoles. Quiero que esta persona, González, le pida perdón a mi hijo y se haga cargo de los gastos ocasionados. Y el dueño del lugar tiene que hacerse responsable de sus empleados, a quienes debe exigirles controles psicológicos".

Sobre la cotidianeidad de Jonatan, su mamá se desarma: "Pobre, no puede comer nada, todo con sorbete, la comida procesada y los medicamentos diluidos porque un pedacito de comida o de una pastilla puede ahogarlo. Le tuvieron que sacar dientes de arriba y le duele mucho la boca", describe desconsolada.

Aparece una luz de esperanza en este penumbroso presente. "Estamos confiados en los testigos, que son muchos y están dispuestos a hablar y en las cámaras de seguridad: hay dos adentro del boliche y otras dos en la puerta, del lado de afuera. Algo se tiene que aclarar", confía Daniela.