Miles de adolescentes de todo el mundo salieron a pedir por el cambio climático

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Es un despertar y como tal no deja de ser auspicioso. En la primera marcha seria que se hace en Buenos Aires y en otras ciudades del interior, cientos de chicos

y jóvenes de entre 13 y 25 años se acercaron en la tarde del viernes al Congreso para manifestar su preocupación por el cambio climático y exigir un respuestas de parte de los gobernantes, “que parece que tienen los intereses en otro lado”, dicen a coro Violeta (15), Felicitas (16) y Carlota (15 ), impulsoras -entre otras- de la marcha vernácula Friday for Future, campaña mundial que se extendió multitudinariamente en países como Chile, Estados Unidos, El Salvador, España, Italia, Finlandia, Suecia, Australia, Kenia y hasta la India, entre otros lugares.

No a la indiferencia. "No podemos ser apáticos con esto que está pasando. La edad tampoco es una excusa. Tenemos que llegar a más chicos, para que se concientices", afirman Violeta, Felicitas y Carlota.

No a la indiferencia. "No podemos ser apáticos con esto que está pasando. La edad tampoco es una excusa. Tenemos que llegar a más chicos, para que se concientices", afirman Violeta, Felicitas y Carlota.

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“Los adultos nos van a dejar un mundo hecho mierda, a ellos no les importa, pero la ONU ya dio un ultimátum: si antes de 2030 no hay un cambio radical en nuestras cabezas y actitudes, el planeta no tiene retorno. Y no tenemos otro lugar para irnos a vivir”, sorprende por su vehemencia y fervor Milena (17), que llegó desde Ituzaingó.

Mariana (18), de Padua, provoca con su cartulina: ¿Qué verde mirás? “Es que parece que lo que importa son los dólares, y vamos a ver si cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado, se darán cuentan que no se pueden comer los billetes verdes”.

Madre e hija. Zulma "bancó" a Luz (17) para que falte al colegio. "Es una causa más que necesaria, y esta marcha es más importante que un día de clases".

Madre e hija. Zulma "bancó" a Luz (17) para que falte al colegio. "Es una causa más que necesaria, y esta marcha es más importante que un día de clases".

Se insinúan los pañuelos azules, que se intentan imponer para las causas del medio ambiente, también hay verdes y naranjas, pero no se respira una atmósfera politizada. Y sorprende la cantidad de adolescentes menores de 16 años. “Mi hija faltó al colegio y la banqué porque el cambio climático necesita de pequeños gestos, con acciones mínimas, con un cambio de actitud”, repasa Zulma (43), quien reconoce en su hija Luz (17), una influencia importante. “Los políticos dicen que nosotros somos el futuro y la salvación, pero el calentamiento global está minando nuestras aspiraciones”, propone coherente la joven de San Miguel.

La mentora. Greta Thunberg, la sueca de 16 años, fue la pionera, la que en 2018 se paró solita frenta al Congreso de su país. Este viernes volvió a repetirlo en Estocolmo. Maxim Thor/Bildbyran via ZUMA Pr / DPA

La mentora. Greta Thunberg, la sueca de 16 años, fue la pionera, la que en 2018 se paró solita frenta al Congreso de su país. Este viernes volvió a repetirlo en Estocolmo. Maxim Thor/Bildbyran via ZUMA Pr / DPA

Los jóvenes que poblaron la plaza del Congreso apelaron al ingenio y a la búsqueda de marchas en otras latitudes para "hablar" desde sus pancartas, como Luciana que mirando a la Cámara de Senadores interpela: Para qué estudiar si los políticos no escuchan a los que saben. "Como sociedad tenemos que hacer un esfuerzo para forzar que temas tan sensibles como el cambio climático se toquen en el Congreso, porque los políticos nos dejaron en claro que nunca está en la agenda".

Un grupo de veganos Marisol (21), Juliana (23), Carlos (21) y Candela (20), de Olivos, casi que no lo dudan: “El veganismo es el futuro, la única salida”, exclaman casi como una declaración de principios. “La producción de alimentos de origen animal multiplica por diez el impacto ambiental de los vegetales”, justifican.

Esperanzadas. "Este es sólo el comienzo, la primera marcha, pero confiamos en que la sociedad se arremangará para cambiar nuestras cabezas", coinciden Juliana y Francesca.

Esperanzadas. "Este es sólo el comienzo, la primera marcha, pero confiamos en que la sociedad se arremangará para cambiar nuestras cabezas", coinciden Juliana y Francesca.

Para Juliana (23) y Francesca (20) esta marcha es sólo el comienzo, "un botón de muestra para saber que podemos ir por más. Necesitamos constancia, rigor y perseverancia", dice la más grande. "Tenemos a nuestra guía, una verdadera líder, que empezó solita, reclamando frente al Congreso de su país", señala en referencia a la sueca Greta Thunberg (16), una chica de convicciones firmes y temerarias.

Los alrededores del Congreso muestran un paisaje diferente respecto de otras marchas. Todo es en son de paz, reinan la sensatez y los sentimientos y los que opinan lo hacen con conocimiento de causa. “Somos la especie al borde de extinguirlo todo”, apuñala el cartel que sostiene Milagros (13), que sorprende por su madurez. “Mis viejos tal vez no lo vivan, pero yo pienso en mi desarrollo y en el de mis hijos, no quiero un planeta en llamas”. Su papá, César, en silencio, la escucha orgulloso.

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Pequeñas acciones multiplicado por mucha gente da como resultado grandes cambios, reza la camisa de la platense Ivana (26), licenciada en Química Ambiental, que hace saber que su mensaje es para “un gobierno que hace poco y nada por el medio ambiente, que relativiza todo, que lo deja para más adelante y no entiende que estamos en una emergencia, que ya mañana es tarde”.

"Vine para sumar, para que esta marcha se divulgue, porque si no hacemos número, esto se muere, se cae a pedazos", piensa Martín (19), de Capital, estudiante en el IUNA. "Tenemos que tener políticos más jóvenes, que entiendan este tipo de problemáticas, el cambio climático es también algo generacional. Somos una sociedad acostumbrada al consumo en exceso y a no cuidar qué y cómo tiramos la basura".

La necesidad de la juventud. "Tenemos que tener políticos más jóvenes, que entiendan de qué se trata el desastre que vive nuestro planeta".

La necesidad de la juventud. "Tenemos que tener políticos más jóvenes, que entiendan de qué se trata el desastre que vive nuestro planeta".

Para Florencia (22), de Hurlingham, “no hay economía posible en un país muerto. Y los jóvenes que estamos acá, entendemos que depende de nosotros, porque a los viejos de acá dentro -por el interior del Congreso- no les importa un carajo. Por eso es que debemos visibilizar este problemón cueste lo que cueste”.

Cae la noche del viernes y se multiplican los cientos de jóvenes que siguen caminando hacia el Congreso. No hay un clima festivo, más bien prima la preocupación y el desasosiego. Son chicos, mayormente estudiantes secundarios, que quieren hacer explícito su malestar por la falta de respuestas de las autoridades, en torno a empezar a pensar en el planeta. Es lógico, porque el futuro será de ellos. Y el planeta también.