Cáncer: anuncian que lograron inhibir en ratones una proteína clave en el desarrollo de los tumores

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Un fármaco experimental que bloquea la proteína MYC, clave para la progresión del cáncer, ha tratado con éxito, y sin efectos secundarios, tumores de pulmón en animales de laboratorio. Tras este

avance, que se presenta este miércoles en la revista Science Translational Medicine , el nuevo fármaco se podrá empezar a ensayar en personas.

Los primeros ensayos clínicos están previstos el año próximo en el hospital Vall d’Hebron, donde se ha desarrollado el fármaco, y están orientados a pacientes con cánceres de mama y de pulmón. Pero las autoras de la investigación tienen la hipótesis de que el fármaco, llamado Omomyc, puede ser útil en el futuro contra otros tipos de cáncer.

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Esta hipótesis se basa en que se trata de un nuevo concepto de fármaco en el arsenal contra el cáncer. Sería la primera terapia molecular que ataca una proteína localizada en el núcleo de las células tumorales, y de la que depende la viabilidad de los tumores.

El avance, según publica el diario La Vanguardia, es fruto de más de veinte años de trabajo de la bióloga Laura Soucek, actualmente investigadora Icrea en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que empezó a estudiar la proteína MYC a los 20 años cuando cursaba la carrera en Roma y no se ha rendido hasta que ha encontrado una manera de desactivarla. “Todo el mundo decía que inhibir MYC era imposible, pero ningún argumento me pareció definitivo. Allí donde otros veían un problema imposible, yo veía dificultades técnicas que esperaba que se pudieran resolver”.

Clarín consultó a Eduardo Cazap, presidente de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología. "Es auspicioso, pero esto es un proceso que lleva muchos años. Y de cada mil intentos que comienzan en laboratorio, sólo uno tiene efectividad en humanos. No cabe duda de que la noticia enriquece el conocimiento humano, pero debemos ser cautelosos".

Cazap explicó que esto es así porque "las causas del cáncer son multifactoriales. Es poco probable que bloqueando un camino se logre algo, porque la naturaleza para sobrevivir siempre busca un camino alternativo".

La investigación española

Había dos grandes obstáculos que las investigadoras españolas debían superar. El primero es que MYC se encuentra en el núcleo de las células. Otras terapias moleculares actúan sobre proteínas situadas en la membrana exterior de las células. Pero, para llegar hasta MYC, un fármaco debía cruzar primero esta membrana exterior y después la membrana del núcleo. Para superar este doble obstáculo ha sido clave la colaboración de Marie-Eve Beaulieu, también investigadora del VHIO y primera autora del artículo científico, que ha desarrollado una molécula capaz de colarse hasta el interior del núcleo.

El segundo gran obstáculo eran los posibles efectos secundarios. MYC se encuentra en todas las células del cuerpo humano y regula el funcionamiento del 25% de nuestros genes. De esta proteína depende la multiplicación de las células, que es esencial para el crecimiento del organismo y para la renovación de los tejidos.

Esto hacía temer que bloquear MYC pudiera causar daños extensos. Pero las investigaciones realizadas por Soucek en estos veinte años indican que, por lo menos en tejidos adultos, MYC facilita el ciclo de multiplicación de las células sin ser imprescindible. “Cuando no está MYC, el ciclo celular va más lento, pero no se para”, explica Soucek.

En la nueva investigación, Soucek y Beaulieu han ensayado primero el fármaco experimental Omomyc en cultivos de células cancerosas. Contrariamente a lo que esperaban, Omomyc penetró en el interior de las células, llegó al interior del núcleo y bloqueó la actividad de MYC. Además, observaron que se reducía la actividad de genes que dependen de MYC y que se asocian a cánceres de mal pronóstico, lo cual era un resultado esperanzador.

Seguidamente, administraron Omomyc por vía nasal a ratones con cánceres de pulmón. El fármaco llegó hasta las células tumorales y frenó la progresión del cáncer sin ningún efecto secundario perjudicial. Después de cuatro semanas de tratamiento, aproximadamente la mitad de los animales estaban libres de células cancerosas, lo que sugiere que Omomyc no sólo impide que la enfermedad progrese sino que es capaz de revertirla.

“El próximo paso será ensayar el tratamiento en pacientes”, explica Soucek. Está previsto iniciar los ensayos de fase 1, que están orientados a estudiar la seguridad de un fármaco en una veintena de pacientes, a principios del 2020 en Vall d’Hebron. Si los resultados son positivos, se pasará a los ensayos de fase 2 para valorar la eficacia del Omomyc.

Dado que la fase 2 requiere un número mayor de pacientes, está previsto que participen otros hospitales tanto de España como del resto de Europa “para avanzar más rápido”, señala Soucek.

La Vanguardia y Clarín

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