Polémica entre los expertos por el cambio de género de menores de edad

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El caso de Tito, que tiene 5 años y legalizó su cambio de género para poder nombre de varón en su DNI, genera opiniones opuestas entre los psicólogos y psiquiatras

consultados por Clarín.

"No es un capricho, no se trata de una situación transitoria, de algo pasajero, tiene que ver con la persistencia en esto de autopercibirse de manera diferente, no es moda como creen quienes no están en la temática, sino una realidad. La no concordancia del sexo asignado en el nacimiento de cómo yo me siento es una realidad", explicó a este diario el médico psiquiatra Adrian Helien, coordinador del grupo de atención de niñez y adolescencia del Hospital Durand.

Desde su experiencia, Helien, quien además es presidente del capítulo de Sexualidad y Diversidad Sexual de Apsa (Asociación de Psiquiatras Argentinos), sostiene que los chicos comienzan desde edad temprana a decir que no se sienten identificados, "lo dicen consistentemente, y lo primero que hay que hacer es escucharlos y lo siguiente es aceptar, cuando este niño, niña, niñe transiciona, la palabra clave es aceptar".

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Pero en el campo de la ciencia, los profesionales no terminan de ponerse de acuerdo. Clarín publicó recientemente una entrevista al sobrino de Sigmund Freud, Joseph Knobel Freud, psicoanalista de niños, donde sostuvo que “la necesidad de cambiar la identidad de género nace de cómo ha sido mirado y educado ese niño por sus padres".

Polémico, Freud sostuvo que "hay una complicidad de los padres en estas decisiones. Así se deja de lado que para los chicos vale todo: un día son Batman y al otro día, la Mujer Maravilla. Decidir ser trans antes de la pubertad es delicado y creo que los adultos están decidiendo por los chicos”.

Tito a los 5 años legalizó su cambio de genero Fotografía diario La Capital / Marcela Golfredi

Tito a los 5 años legalizó su cambio de genero Fotografía diario La Capital / Marcela Golfredi

En el mismo terreno, el médico psiquiatra y psicoanalista Harry Campos Cervera dijo a Clarín que "la sexualidad se va adquiriendo y se define más bien en la pubertad. Un chico de cinco años no tiene dimensión de qué es ser mujer y qué es ser varón, entonces conviene esperar transitoriamente, sin determinar su género, para que el género vaya evolucionando. No hace falta predeterminarlo en el documento, incluso se podría prescindir de esa información en la documentación".

"Si un nene quiere jugar con juguetes de nena, vestirse de nena y llamarse María: genial. Pero no veo por qué estigmatizarlo con una determinación antes de que pueda decidir con mayores herramientas. Supongo que podría ocurrir a la par que adquiere otros derechos, como el de votar, por ejemplo", agrega.

Según su criterio, "sería ideal que no se determinara el género de una persona al momento de su nacimiento, pero en particular, sería bueno que no tuviera que decidirse cuando un niño o niña plantea sus inquietudes. Me preocupa un poco que, en pos de la libertad, encierren a ese niño en una determinación", reflexionó el especialista.

Como Helien, que consideró "cuanto menos apresuradas" las posturas de quien no trabaja en la temática, el psicólogo Jorge Visca, de la ong marplatense AMI (facebook.com/amimdp), quien entrevistó a Tito, sostuvo que "es un poco perverso pensar que es la familia quien introduce esas ideas".

"Pasa a veces que imponemos una idea y lo que hay que entender es que la identidad de género es un sentir, nadie lo puede corregir, hacerle entender a alguien lo que siente, la identidad de género se muestra hacia afuera y se siente hacia adentro", explicó Visca. "Es un lugar común de los profesionales de la psicología entender que se trata de un juego de niños, que es una cuestión pasajera. No es así. El camino lo marca la propia persona, la identidad de género se siente, no se impone, no se corrige".

Concluye el profesional de Mar del Plata haciendo hincapié en la importancia de la aceptación familiar: "Implica que podrá acceder a una buena educación, que le fortalecerá la autoestima, que tendrá apoyo social, alejando síntomas de ansiedad o de depresión. Cuando lafamilia no acepta, expulsa. Si expulsa a esa persona trans, ¿adónde va a parar? Lo que expulsa, lastima".

Mar del Plata. Corresponsalía.

DD