Durmieron dos noches en la puerta de un colegio para poder anotar a su nieto

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Un niño de 3 años pudo conseguir su matricula en un colegio de Sevilla (España) gracias a que sus abuelos se quedaron a dormir en la puerta del centro

escolar durante dos noches. Había pocas vacantes y en general la demanda es enorme, entonces decidieron hacer el sacrificio para poder ser los primeros en conseguir el preciado lugar para que el nene ingrese a la institución.

Según explicó el medio local La Voz de Galicia, se trata del colegio María Auxiliadora, un centro religioso. Todo comenzó hace unas semanas cuando los padres del menor se presentaron para inscribir a su hijo y les dijeron que no había plaza para el chico, a menos que se produjese una vacante.

Los abuelos pasaron dos noches en la calle por su nieto.

Los abuelos pasaron dos noches en la calle por su nieto.

El lunes, el sueño de los padres se hizo real. Un llamado telefónico desde la institución les informó que una pareja que había anotado a su hijo anteriormente, ahora había tenido que irse de Sevilla por motivos laborales. Fue entonces que los abuelos del pequeño entraron en acción.

Tomaron la decisión de apostarse a las puertas del centro educativo para ser los primeros en entregar la documentación al abrirse el plazo este miércoles a la mañana. Desde el colegio indicaron que a las 8.30 en punto los familiares del chico entregaron el expediente en la ventanilla de admisión y así el chiquito consiguió la plaza como esperaban. Según trascendió, los abuelos durmieron dos noches a las puertas del edificio en unas sillas de playa.

Desde el colegio indicaron que a las 8.30 en punto los familiares del chico entregaron el expediente en la ventanilla de admisión y así el chiquito consiguió la plaza como esperaban.

Desde el colegio indicaron que a las 8.30 en punto los familiares del chico entregaron el expediente en la ventanilla de admisión y así el chiquito consiguió la plaza como esperaban.

Las fuentes del centro escolar han indicado que se trata de una situación anormal, pero han recordado que si se ocupaba una plaza vacante se hacía sólo por orden de entrega del expediente, de modo que ha sido determinante que los abuelos del niño se apostasen a las puertas del colegio, incluso por delante de una mujer que cuando llegó, minutos después de que los abuelos completaran el trámite, fue informada de que la vacante ya había sido cubierta.