Mató a un puma para sobrevivir y desató un debate: "Había que darle alimento en vez de acuchillarlo", dicen los científicos

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La impresionante aventura de Vicente Navarrete (64), el baqueano que luchó a muerte contra un enorme puma el domingo pasado en un campo de la Patagonia, resucitó la discusión acerca de

si, en verdad, el felino es una plaga en el sur y qué se debe hacer con él.

Científicos consultados por Clarín coinciden en que el puma no es una plaga, pero reconocen que se ha convertido en un problema a partir de la década de los 90 cuando miles de hectáreas fueron abandonadas por sus propietarios en esta región del planeta. La ausencia de control ayudó al crecimiento poblacional además del puma, del zorro gris, el colorado y los perros salvajes, a quienes también se les adjudican matanzas de animales de corral y ganado.

El campesino,de 62 años, terminó muy malherido. Foto: gentileza Policía de Río Negro

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¿La solución es matarlo? Los expertos aseguran que la mejor manera de contener los ataques de los felinos es, sencillamente, aumentar la población de guanacos y choiques, especies que han ido desapareciendo de la escena austral. Impedidos de alimentarse de sus presas naturales, los pumas avanzaron sobre los rebaños de los pobladores rurales.

Esta misma semana misma el criancero Daniel Canales, que vive en un campo a 5 kilómetros de Buta Ranquil, en el norte de Neuquén, denunció que pumas y perros le mataron 55 chivas en una misma jornada. “Dos pumas se nos metieron anoche a un lote de chivas, que estaban a tres kilómetros del rodeo. Fueron unas 40 que estaban a punto de parir. Estamos en época de pariciones. Por la mañana entraron seis perros y mataron otras 15”, le explicó LU5.

“Son más de 55 animales muertos cerca del pueblo, porque estamos a cinco kilómetros. Esto significa plata, tiempo, que es lo que más duele porque es lo que uno emplea y se juega por tener una crianza. Y termina en esto. Desanima un poco, pero hay que continuar”, agregó Canale.

El miércoles pasado un puma fue descubierto en una obra en construcción en la barrio Hipódromo de Neuquén. La policía de Neuquén especuló con que el animal bajo de la barda hacia la población. 

El puma llegó incluso a correr por la calle asustando a los vecinos.

El Baqueano Navarrete le aseguró a Clarín que a lo largo de su vida había matado, usando perros y armas, entre 15 y 20 pumas.

“Los pumas no son una plaga. Hay una cuestión cultural de por medio, los crianceros sufren pérdidas importantes para ellos porque tienen pocos animales y se va hablando de plaga. Los grandes depredadores son un problema sumamente complejo y su conservación es indispensable para el buen funcionamiento de los ecosistemas”, explica a este diario Emiliano Donadio, biólogo y Doctor en Ecología. Donadio es uno de los mayores especialistas en Latinoamérica en el comportamiento del puma.

“El puma se quedó sin su alimento pero viven en Sudamérica desde hace 2,5 millones de años y siempre se alimentó de guanaco, choique, huemiul, pero ya no hay casi nada de eso”, señala el científico.

Donadio, quien ha sido explorador de National Geographic y parte del Programa de Ecología y Departamento de Zoología & Fisiología de la Universidad de Wyoming, EEUU, hoy integra un grupo de especialistas que desarrollan un ambicioso programa de la Fundación Flora y Fauna Argentina en Parque Patagonia (Santa Cruz), Monte León (Santa Cruz), Laguna Blanca (Zapala, Río Negro) y San Guillermo(San Juan).

Los científicos le colocan a los pumas collares mediante los cuales pueden conocer sus movimientos mediante un rastreo satelital. Más de 450 animales ha sido sumados a este moderno sistema de vigilancia y control.

“En San Cruz la situación es mucho peor que en Neuquén y Río Negro porque allí no hay nada de nada y los pumas avanzan sobre el ganado. Sus presas nativas desaparecieron”, detalla.

Donadio sostiene que una posibilidad para contener el problema es recuperar las especies que fueron borradas del mapa por los propios humanos. En otras palabras, ofrecerles el viejo y conocido menú alimenticio a los legendarios felinos.

“Hay varias alternativas para controlar los ataques. Nosotros comprendemos el daño que hacen a los crianceros, pero esto se puede remediar. Y si hay animales que son problemáticos pueden ser capturados, como se hace con los osos en los parques de Estados Unidos”, dice.

¿Es verdad que los pumas enseñan a cazar a sus crías y por eso matan a tantos animales en una misma noche?  Donadio derrumba este mito. “Una teoría más factible es que el comportamiento del animal de corral es distinto al del salvaje. Cuando aparece el puma no huyen como haría un animal en su ámbito natural sino que se queda por ahí cerca. El puma al ver esto reacciona y se vuelve a gatillar su instinto. Después de cazar a uno sigue con el siguiente. En un ámbito natural se dedicaría solo a uno y esto lo hemos comprobado en observaciones en los parques”, informa.

En 2015 el gobierno de Río Negro volvió a incentivar la caza del puma y el zorro colorado ofreciendo una recompensa de 3.000 pesos por el cuero del primero y de 700 pesos del segundo. Los valores, altos para ese momento, se corresponden con la escasa cantidad de cazadores dispuestos a correr el riesgo.

Este programa rionegrino se basa en la ley Nº 763 destinada al control de plagas que data de 1974 y a su vez se basa en un texto de 1958. “Decláranse plagas en todo el territorio de la Provincia, a las siguientes especies de animales silvestres depredadoras de la ganadería: zorro gris, zorro colorado, puma o león americano y jabalí o chancho salvaje”, indica el texto de la década del 50. .

Mientras tanto en Neuquén, la provincia aprueba la caza del puma solo después de que un criancero ha denunciado formalmente ante las autoridades que ha sufrido el ataque de un animal.

En Santa Cruz la caza está reglamentada y solo puede ejecutarse por parte de deportistas registrados. No obstante, de acuerdo a Ley de Fauna provincial de 1993, el felino es considerado una especie perjudicial.