Alerta en EE.UU. y Canadá: la cantidad de aves se redujo casi el 30 por ciento durante los últimos 50 años

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El número de pájaros en los Estados Unidos y Canadá se ha reducido 29 por ciento desde 1970, informaron científicos el jueves. Hoy hay 2.900 millones menos de aves que hace

50 años.

El análisis, publicado en la revista Science, es el más exhaustivo y ambicioso intento hecho hasta ahora para averiguar qué está pasando con las poblaciones aviares. Los resultados sorprendieron a los investigadores y las organizaciones de conservación.

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En un comunicado emitido el jueves, David Yarnold, presidente y director ejecutivo de la Sociedad Nacional Audubon, calificó las conclusiones de “crisis total”.

Los expertos desde hace mucho saben que algunas especies de aves son vulnerables a la extinción. Pero el nuevo estudio, basado en un amplio sondeo de más de 500 especies, revela fuertes pérdidas incluso entre pájaros tradicionalmente abundantes como los petirrojos y los gorriones.

Hay muchas causas probables, las más importantes de las cuales incluyen la pérdida de hábitats y el uso más generalizado de pesticidas. Primavera silenciosa, el profético libro escrito en 1962 por Rachel Carson, que trata sobre los perjuicios causados por los pesticidas, toma su título del silencio antinatural que se instala en un mundo que ha perdido a sus aves: “En las mañanas que antes palpitaban con el coro mañanero de petirrojos, sisontes, palomas, azulejos, ratoneras y decenas de otras voces de pájaros, no había un solo sonido”.

Kevin Gaston, biólogo conservacionista de la Universidad de Exeter, dijo que estos nuevos datos indican que algo más importante está ocurriendo: “Esto es la pérdida de la naturaleza”.

Las especies comunes de aves son vitales para los ecosistemas, el control de las plagas, la polinización de las flores, la difusión de las semillas y regeneración de los bosques. Cuando estos pájaros desaparecen, su antiguo hábitat a menudo no permanece igual.

La emblemática águila calva, símbolo nacional de EEUU, que estuvo a punto de extinguirse en la década de 1960. Foto: EFE

La emblemática águila calva, símbolo nacional de EEUU, que estuvo a punto de extinguirse en la década de 1960. Foto: EFE

“La caída del número de gorriones comunes u otros pajaritos marrones puede no recibir la misma atención que las pérdidas históricas de águilas calvas o grullas canadienses, pero tiene un impacto mucho mayor”, dijo Hillary Young, bióloga conservacionista de la Universidad de California, Santa Barbara, que no participó en la nueva investigación.

Un equipo de investigadores provenientes de universidades, organismos gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro colaboró en el nuevo estudio, que combinó métodos antiguos y nuevos para contar las aves.

Durante décadas, los ornitólogos profesionales han recibido la ayuda de un ejército de dedicados observadores de aves aficionados que entregan sus observaciones a bases de datos y colaboran con las evaluaciones sobre las poblaciones de aves cada año.

En el nuevo estudio, los investigadores recurrieron a esas evaluaciones para calcular las poblaciones de 529 especies entre 2006 y 2015.

Esos cálculos incluyen el 76 por ciento de todas las especies de aves de los EE.UU. y Canadá, pero representan casi toda la población de pájaros. (Las especies de las cuales no hubo suficientes datos para hacer cálculos firmes tienen pequeño número de ejemplares). Los investigadores luego usaron registros de observación de aves para calcular la población de cada especie desde 1970, el primer año del que hay datos firmes.

“Este enfoque de combinar los cálculos de abundancia de las poblaciones a través de todas las especies y buscar una tendencia general no tiene precedentes”, dijo Scott Loss, biólogo conservacionista de la Universidad del Estado de Oklahoma que fue parte del nuevo estudio.

Mientras que algunas especies crecieron, descubrieron los investigadores, la mayoría se redujo, a menudo en cantidades enormes.

“El resultado nos dejó pasmados…, es impresionante”, dijo Kenneth V. Rosenberg, científico conservacionista de la Universidad Cornell y The American Bird Conservancy y principal autor del nuevo estudio.

“No se trata sólo de aves sumamente amenazadas que tememos que vayan a ingresar a la lista de especies en peligro”, dijo. “Ocurre en todo el espectro”.

Los radares meteorológicos brindaron otra forma de rastrear las poblaciones de aves. Rosenberg y sus colegas contaron los pájaros registrados en radares en 143 estaciones de todo EE.UU. entre 2007 y 2018. Se centraron en los escaneos de primavera, cuando las aves migran en gran cantidad.

El equipo midió una caída de 14 por ciento en ese período, dato congruente con la baja que aparece en los registros de observación de aves.

“Si tenemos dos conjuntos de datos que muestran lo mismo, es un hecho”, dijo Nicole Michel, ecologista cuantitativa de la Sociedad Audubon que no participó en el estudio.

Una bandada de estorninos. Foto: AFP

Una bandada de estorninos. Foto: AFP

Entre los grupos más afectados estaban los parúlidos, con una población que se redujo en 617 millones. Hay 440 millones menos de mirlos que antes. Rosenberg dijo que le sorprendía cuán generalizada era la reducción de las poblaciones. Hasta los estorninos –una especie que se convirtió en una plaga de rápido crecimiento después de su introducción en los EE.UU. en 1890- han perdido 83 millones de ejemplares, una caída del 49 por ciento.

Europa está experimentando una pérdida similar de aves, también entre las especies comunes, dijo Gaston, de la Universidad de Exeter. “Los números en general son comparables”, añadió.

El nuevo estudio no buscaba determinar por qué los pájaros están desapareciendo pero los resultados –así como investigaciones anteriores- apuntan a algunos probables culpables, dijo Rosenberg.

Las especies de las praderas han sufrido las mayores bajas, en tanto perdieron 717 millones de aves. Estos pájaros probablemente se hayan visto diezmados por la agricultura y el desarrollo modernos.

“Con cada campo que se siembra y cada humedal que se drena, se pierden aves en la zona”, señaló Rosenberg.

Además de la pérdida del hábitat, los pesticidas pueden haber tenido un costo. Un estudio publicado la semana pasada, por ejemplo, reveló que los pesticidas llamados neonicotinoides dificultan que los pájaros ganen el peso necesario para la migración, demorando su viaje.

Los investigadores encontraron algunas señales positivas. Las águilas calvas están prosperando, por ejemplo, y las poblaciones de halcones han crecido un 33 por ciento. Las aves acuáticas están en aumento.

Un gorrió en el Central Park de Manhattan. Foto: REUTERS

Un gorrió en el Central Park de Manhattan. Foto: REUTERS

En general, hay pocos misterios sobre cómo se lograron estas felices excepciones. Muchas especies de aves en recuperación fueron casi completamente extinguidas en el último siglo por los pesticidas, la caza y otras presiones. Las medidas de conservación les permitieron recuperarse.

“En esos casos, sabíamos cuáles eran las causas y actuamos en función de eso”, dijo Rosenberg. “Son modelos de éxito”.

Pero algunas poblaciones que prosperan son más difíciles de explicar. Los vireos, pájaros diminutos parecidos a los parúlidos, están creciendo enormemente, con 89 millones más de aves que en 1970, lo que representa un salto del 53 por ciento. Sin embargo, los parúlidos, que comparten los mismos hábitats que los vireos, han sufrido una caída del 37 por ciento.

“No tengo idea de por qué a los vireos les va bien”, dijo Rosenberg. “Me gustaría hacer un estudio de los vireos y descubrir cuál es su secreto”.

La magnitud de la desaparición de aves significa que detenerla demandaría un inmenso esfuerzo, dijo Young de la Universidad de California, Santa Barbara. Deben defenderse los hábitats, restringirse los productos químicos, rediseñarse los edificios.

“Estamos usando el mundo de modo excesivo, y eso afecta todo”, dijo.

La Sociedad Audubon aboga por la protección de los hábitats ricos en aves, como los Grandes Lagos y la Cuenca del Río Colorado, así como por sostener la Ley del Tratado de Aves Migratorias, que el gobierno de Trump está tratando de limitar.

La sociedad y otros grupos de defensa de las aves también sugieren cosas que pueden hacer los individuos. Exhortan a que se mantengan los gatos en el interior de la casa para que no maten a las aves más pequeñas. Gran número de aves mueren cada año por estrellarse contra las ventanas; hay modos de hacer que los vidrios sean más visibles para ellas.

A algunos amantes de los pájaros, las conclusiones del estudio les confirmaron una corazonada temida.

Beverly Gyllenhaal, de 62 años, autora jubilada de libros de cocina, y su marido Anders han detectado 256 especies en los parques del este de EE.UU. Pero cuando ella visitaba a su madre en Carolina del Norte en los últimos años, al parecer no había tantos pájaros como recordaba de su infancia allí.

Y cuando habla con la gente en todo EE.UU. sobre sus viajes de observación de aves, muchos dicen lo mismo. “A menudo la gente te dice: ‘Las cosas no son como antes en absoluto’”, dijo.

Las pérdidas calculadas la dejaron consternada. “Si los cardenales y los azulejos y los gorriones no están bien”, señaló, “eso da mucho miedo”.

New York Times. Especial

Traducción: Elisa Carnelli

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