Referentes K en ciencia ya piensan en el gobierno y piden "descentralizar" fondos

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Las PASO ya ocurrieron, la elección general será el domingo, pero en el mundo de la ciencia argentina todo se mueve como si los comicios estuvieran definidos. Es más, como si

el nuevo gobierno, al que la mayoría identifica con los apellidos Fernández, estuviera a punto de asumir.

A tal punto que científicos, grupos de investigación y líderes de instituciones del área van acomodando sus posiciones con el objetivo de estar mejor ubicados cuando llegue la hora de administrar esos recursos. Algunos más cerca de Alberto, otros de Cristina, todos buscan su lugar en el futuro Ministerio de Ciencia, que Fernández ya prometió que volverá a crear.

La mayor cita estuvo en la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCaus), en la localidad de Sáenz Peña. Allí un representativo grupo de referentes K de la ciencia armaron las Jornadas Federales de Ciencias y Tecnologías para el Desarrollo Nacional, donde plantaron su posición.

En Chaco. La reunión de uno de los grupos de investigadores.

En Chaco. La reunión de uno de los grupos de investigadores.

Tras el encuentro, realizado entre el 2 y el 3 de octubre, firmaron un documento en el que piden al próximo gobierno -que asumen que será propio- que “federalice y descentralice” los recursos destinados a la ciencia.

Afirman que hoy el 80% de los investigadores e institutos están en Capital y Provincia y que esto atenta contra el desarrollo regional en el interior del país. Reclaman, asimismo, una revisión en los criterios que orientan las evaluaciones de desempeño de los investigadores del Conicet: aspiran a que se tenga más en cuenta la transferencia tecnológica que los investigadores hacen a la industria.

Las Jornadas en el Chaco fueron abiertas por Jorge Capitanich, gobernador electo e impulsor de la UNCaus en 2007. Del encuentro participaron Fernando Peirano, coordinador técnico de la campaña de Alberto Fernandez en las áreas de Economía e Innovación; Jaime Perczsyck, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), organismo que reúne a los rectores de las universidades públicas; Miguel Laborde, que está a cargo del Coincet; y Daniela Castro, presidenta de la Comisión de Ciencia en Diputados, entre otros.

“De mil investigadores por año que estaban entrando al Conicet, en el gobierno de Macri se pasó a 450. Hay que volver a sumar investigadores pero cambiando los requerimientos para progresar en la carrera. Hoy se pide la publicación de 3 papers en forma anual o investigaciones en temas de frontera, es decir, nuevos conocimientos que normalmente están vinculados a intereses de los EE.UU. y otros países. Es mejor enfocarnos en desarrollos del interior del país, por ejemplo, en Formosa. Y descentralizar así la asignación de recursos”, le dijo a Clarín Manuel García Solá, vicerrector de la UNCaus y uno de los organizadores del encuentro.

El grupo CyTA organizó el acto de campaña de Alberto Fernández en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. REUTERS/Agustin Marcarian

El grupo CyTA organizó el acto de campaña de Alberto Fernández en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. REUTERS/Agustin Marcarian

Otro grupo con peso dentro del entorno K es CyTA (Ciencia y Técnica Argentina). El diputado Daniel Filmus es uno de sus referentes y le explicó a Clarín que ese grupo “se conformó en diciembre de 2015, apenas asumió el actual gobierno, previendo que la política de ciencia de Macri iba a ser como fue”. El grupo CyTA fue el que organizó el acto de campaña de Alberto Fernández en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en el que el candidato señaló públicamente a la investigadora Sandra Pitta. Filmus afirma que dentro de este grupo conviven distintas tendencias de la interna del peronismo.

Tras la presentación del grupo de Chaco, CyTA también publicó su propio documento de “propuestas para el futuro nuevo gobierno del Frente de Todos”. Allí señalan que lo prioritario es crear un “observatorio interdisciplinario contra el hambre” conformado por “diversos organismos del sistema científico-tecnológico”. A mediano plazo, prevén la elaboración de “un proyecto de desarrollo”, y para el largo “la transformación estructural de nuestro país y de la región”. Entre los firmantes están reconocidos investigadores como Dora Barrancos, Alberto Kornblihtt, Graciela Morgade, Adrián Paenza, Juan Pablo Paz, y Roberto Salvarezza, entre otros.

Si hay un punto en el que los dos grupos parecen diferir es en la función que deben cumplir las ciencias sociales en mundo científico. “No es razonable que los recursos para el desarrollo de la caña de azúcar se los lleve el Instituto Gino Germani (de ciencias sociales) en Capital”, deslizan desde el Chaco. Filmus tiene otra visión: “Lo que invertís en el Germani es muy poco frente a lo que va para ciencias duras. Además, si el objetivo es combatir el hambre y la pobreza, se va necesitar de las ciencias sociales, en temas como seguridad, justicia o economía, entre otros”.

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