En la era de la crisis climática, Airbus ya busca que sus aviones bajen su impacto en el medio ambiente

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El futuro de los aviones está en el centro del debate sobre la "emergencia climática". Esta semana, mientras 11 mil científicos advertían que es “inevitable un sufrimiento humano indescriptible”, si no

se toman medidas radicales para luchar contra el calentamiento global, la joven activista Greta Thunberg reactivó la cruzada anti aviones. Y la pregunta que sigue es: ¿se puede pensar una industria aeronáutica sustentable? En Airbus, el foco es la “reducción de consumo de combustible”, un interés que las aerolíneas comparten por la reducción de costos que implica, contó a Clarín Arturo Barreira, CEO de la compañía para América.

“Gastamos al año más de 2 billones de dólares en investigación y desarrollo en varios frentes de innovación” vinculados a reducir el impacto ambiental como energías limpias y reciclaje, detalló el representante de la segunda mayor fabricante de aviones después de Boening. Pero la prioridad está en que los aviones comerciales necesiten cada vez menos combustible: “A nuestros clientes les ayuda económicamente”. A menor consumo, menor cantidad de emisiones por pasajero y más rentabilidad.

Volar es la forma más contaminante de trasladarse. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), un avión que lleva a 88 personas, emite por kilómetro 285 gramos de dióxido de carbono por pasajero, mientras que un tren, el medio de transporte que prefiere Thunberg para moverse en ese continente, emite sólo 14 gramos llevando a 156 personas. Además, de quemar combustible, los aviones emiten vapor de agua y óxido nitroso, otros gases de efecto invernadero que a gran altura tienen mayor impacto.

"Me parece increíble que las personas que están aquí para hablar del cambio climático lleguen en jets privados", reprochó a líderes mundiales la sueca de 16 años en el Foro Económico de Davos de enero de 2019 y explicó que su decisión de evitar los aviones responde a la convicción de “actuar como piensa” y para visibilizar la emergencia del planeta: "No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que yo siento todos los días y luego quiero que actúes".

Emisión de dióxido de carbono en transportes

Tras cruzar el Atlántico en un viaje de 14 días en velero para hablar frente a la ONU, esta semana la fundadora de “Fridays for future” pidió ayuda a sus casi 3 millones de seguidores de Twitter para encontrar un transporte sustentable que la lleve de Estados Unidos a España. Madrid es la nueva sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019 (COP25), tras que Chile renunciara a ser sede en medio de la crisis social y política que lleva un saldo de veinte muertos y centenares de heridos.

https://twitter.com/GretaThunberg/status/1190290034131267591

Para Barrerira, de Airbus, el mundo debe tener “conciencia sobre la importancia del medio ambiente” para que todos los actores del sector trabajen en conjunto: aerolíneas, aeropuertos, fabricantes de aviones y de motores, entre otros. “Nosotros intentamos poner nuestro granito de arena con toda la investigación en desarrollo en tecnología para ser cada vez más eficientes, pero también la aviación es necesaria”, aseguró y argumentó que no sólo “es un útil desarrollo económico”, sino que conecta lugares donde “no hay otra forma de llegar” salvo volando.

“Estamos invirtiendo, ayudando a las aerolíneas a ser más eficientes y emitir menos CO2, menos NOX (óxidos de nitrógeno) y ser más silenciosas. Un ejemplo es el A320 Neo, que es un 20 por ciento más eficiente que la generación anterior, que estábamos entregando hace apenas unos años”, aseguró y detalló que al utilizar una quinta fracción menos que los aviones de la generación anterior, reduce en igual medida la emisión de dióxido de carbono y los costos de operación. Además, el modelo produce un 50 por ciento menos de contaminación sonora.

Se trata de un avión de pasillo único, que la lowcost Jetsmart operará desde El Palomar, en Argentina, para hacer vuelos de cabotaje. En octubre, Clarín visitó las instalaciones de Airbus en Toulouse para presenciar la entrega del primer ejemplar de los 70 que la empresa de bajo costo tiene encargados. Es el avión número 12 de la empresa con el que conectará Santiago de Chile con Argentina, Perú y Brasil​, entre otros destinos.

Planta de fabricación de Airbus, en Toulouse.

Planta de fabricación de Airbus, en Toulouse.

Los tiempos parecen estar cambiando para la industria de los aviones y el hecho de volar se volvió un dilema ético en algunos países, en medio de las crecientes protestas contra la falta de acción política para frenar el calentamiento global en el mundo -en Suecia, por ejemplo, acuñaron el término "flygskam" o "vergüenza de volar", en su traducción literal. Sin embargo, gobiernos de otros países, como Estados Unidos y Brasil, se niegan a involucrarse.

El 4 de noviembre, el gobierno de Donald Trump empezó el proceso formal para retirarse del Acuerdo de París, el mayor pacto vinculante para enfrentar la emergencia climática, que compromete a los Estados firmantes a limitar el calentamiento global. Entre otros compromisos, el documento exigía a los países firmantes reducir en un 40 por ciento la emisión de gases de efecto invernadero respecto a 1990.

-¿Cree que a futuro eso va a generar dos líneas en cuanto a la producción de aviones en el mundo?

-No, el tema de la sustentabilidad nos afecta a todos, y las fuerzas de mercado van a imponer a las compañías cada vez tener un menor impacto ambiental. Con ATAC (Airborne Tactical Advantage Company, empresa privada de estrategia y entrenamiento militar contratista del gobierno de Estados Unidos), tenemos un compromiso para reducir las emisiones a la mitad en el 2050.

Arturo Barreira, CEO de Airbus para América, sobre el futuro de los aviones en la era de la "emergencia climática".

Arturo Barreira, CEO de Airbus para América, sobre el futuro de los aviones en la era de la "emergencia climática".

-¿Cuáles son los desafíos que tiene una fabricante en torno al medio ambiente?

En el fondo es todo el ciclo de producción. Por ejemplo, ahora por ejemplo estamos desarrollando el reciclaje entero de los aviones. Es decir que todas las piezas de un avión, cuando ya no se utiliza para volar, cuando se hace el part-out, que se despieza, que se pueda reciclar lo máximo posible. Y estamos trabajando para diseñar aviones en el futuro que se puedan reciclar.

¿Cómo van a ser los aviones del futuro?

Hay muchas líneas de trabajo. Se investiga sobre aviones de un solo piloto, aunque falta mucho tiempo para llegar allí. Está también el tema de la electrificación, el desarrollo de poder volar con aviones híbridos, eléctricos. Para 2030, estamos desarrollando con Rolls-Royce un avión de alrededor de 100 plazas que sea híbrido, es decir con una combinación de motores a combustible y eléctricos.

La decisión de dejar de producir el A380, el avión más grande del mundo con capacidad para un mínimo de 550 pasajeros y más de 500 metros cuadrados de espacio útil, ¿responde a la tendencia a producir aviones más pequeños, con menor impacto ambiental?

Nos hemos adaptado al mercado y estamos todavía entregando los aviones que tenemos pendientes, pero a partir de 2021 hemos parado la producción del avión. No tiene nada que ver con la sustentabilidad porque el A380 es un avión tremendamente eficiente, pero es más una demanda del mercado sobre el tamaño del avión para el segmento comercial de pasajeros.

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