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Cigarrillo electrónico: las 5 claves de lo que se sabe hasta ahora

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Muertes, trasplantes y reportes de pacientes internados que desarrollaron enfermedades pulmonares o cardiovasculares poco conocidas, producto de haber estado unos meses "vapeando". Además, investigadores que detectan sustancias perjudiciales para el organismo en las

esencias de vapeo y, al mismo tiempo, el sobrevuelo de mitos populares como a) el cigarrillo electrónico es "menos malo" que el común y b) vapear es efectivo para dejar de fumar. Para clarificar un poco la maraña informativa, un resumen de las certezas (y las dudas) que existen hoy en relación al uso del cigarrillo electrónico.

1. Efectos severos y probados

Se sabe que fumar tabaco puede producir varios tipos de cáncer, así como Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y patologías cardiovasculares y cerebrales. Pero al cigarrillo electrónico le faltan años para determinar con precisión sus efectos. No obstante, Ana Putruele, médica a cargo de la división Neumonología del Hospital de Clínicas y profesora de la UBA, puntualizó cuatro afecciones que “para los neumonólogos son ‘raras’, ya que están más relacionadas con el cigarrillo electrónico que con el tradicional”.

Son neumonía lipoidea, proteinosis alveolar (el cuadro de la persona de 30 años que fue internada en una clínica porteña), neumonitis por hipersensibilidad y hemorragia alveolar. La experta aclaró que algunos casos de daño pulmonar se vieron “con sólo tres meses de uso del cigarrillo electrónico”.

cigarrillo electrónico

En el informe de 2018 “Prevalencia de enfermedad pulmonar obstructiva crónica en 6 aglomerados urbanos de Argentina: el estudio EPOC.AR” se demostró que el 35% de los consultados (todos mayores de 40 años) era fumador, y el 35,3%, ex fumador. El 16,9% de ese total manifestó Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Ahora bien, ¿vapear podría producir EPOC?

Según María Inés Medín, coordinadora de la sección “Tabaquismo y epidemiología” de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, “el EPOC no está tan documentado, es decir, no hay tantos casos adjudicados en el caso del cigarrillo electrónico. Pero en parte es así porque faltan años para saber qué pasará con quienes están vapeando ahora. Con el cigarrillo común pueden pasar dos décadas hasta que el individuo desarrolle EPOC, así que con el vapeo faltan años por caminar”.

2. Signos lentos y silenciosos

Algunos síntomas podrían ser minimizados por quienes vapean. Según Putruele, “en el 98% de los casos en los que hay daño se afecta la esfera respiratoria, lo que se evidencia con algo de tos, falta de aire y en las radiografías de tórax uno ve infiltración pulmonar, o sea, manchas no relacionadas con infecciones”.

Un hombre "vapeando" por las calles de Nueva York, Estados Unidos. /Reuters

Un hombre "vapeando" por las calles de Nueva York, Estados Unidos. /Reuters

La médica señaló que, producto del vapeo, puede haber fenómenos gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarreas, y también otros de tipo “constitucional”: “No tener apetito o estar desganado son alteraciones que pueden aparecer por el uso del cigarrillo electrónico”.

Y hay que sumar el estrés oxidativo. Acá entran a la cancha, además de los neumonólogos, los médicos cardiólogos.

Es que investigadores del departamento de Cardiología del Centro Médico Universitario de Mainz, Alemania, observaron que en el proceso del vapeo se producen químicos tóxicos, resultado de mecanismos moleculares en los que está involucrada una enzima llamada NOX-2, a su vez ligada al estrés oxidativo.

Distintos modelos de vaporizadores. /AP

Distintos modelos de vaporizadores. /AP

“Es complejo, pero esos procesos pueden producir alteraciones en el equilibrio normal de los niveles de estrés oxidativo y antiestrés oxidativo”, explicó Medín. El daño que produce ese “desbalance” es certero y supera el ámbito pulmonar, ya que ocurre a nivel cerebral y vascular. Se trata de un deterioro que "no difiere mucho del que en sí produce el cigarrillo común", remarcó Medín.

3. Esencias enigmáticas

Hay quienes vapean esencias con nicotina, saborizadas o con aceite de cannabis (cuyo principio psicoactivo es el tetrahidrocannabinol o THC). “En todos los casos, el líquido se calienta al punto de convertirse, no en vapor, como suele decirse, sino en un aerosol”, remarcó Medín.

Productos de vapeo que se comercializan en Estados Unidos. /AFP

Productos de vapeo que se comercializan en Estados Unidos. /AFP

Aunque en un principio se relacionó el daño pulmonar por vapeo con el consumo de THC, hubo casos con nicotina, lo que demuestra que la exposición a sustancias químicas dañinas existe, más allá de que prime gran incertidumbre por los componentes de las esencias, en especial en países como Argentina, donde el cigarrillo electrónico no es legal. Para Putruele, el problema es que “esos saborizantes están hechos para ser ingeridos por vía digestiva, pero el pulmón no está preparado para recibir esas sustancias, que además no se sabe exactamente qué químicos tienen”.

“Lo que sí se sabe es que suelen tener propilenglicol y glicerina”, subrayó la médica. Medín sumó que también contienen “sustancias cancerígenas como nitrosaminas y derivados de benzopirenos”. En tanto, María Carolina Talio, doctora en bioquímica, investigadora del Instituto de Química de San Luis INQUISAL-Conicet abocada al tabaquismo, compartió con Clarín los hallazgos de su equipo de trabajo: “En las esencias de vapeo encontramos plomo, cadmio, níquel y antimonio, todos cancerígenos y de muy lenta depuración para el organismo”.

Un moderno cigarrillo electrónico de la marca Juul, compañía que controla el 70% del mercado. /AP

Un moderno cigarrillo electrónico de la marca Juul, compañía que controla el 70% del mercado. /AP

Y si bien hasta ahora se sabía que el acetato de vitamina E estaba presente en muchas esencias de vapeo (ya que es usado como espesante), un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos confirmó el hallazgo de esa sustancia en las muestras biológicas de 29 pacientes “vapeadores” que tenían daño pulmonar.

4. De moda a pose juvenil

El cigarrillo electrónico se creó en 2004, en China, y se popularizó como una alternativa para dejar el tabaco. Sin embargo, “más de 20 países restringen su uso (entre otros, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Portugal, Suiza, Australia y también Brasil, Uruguay y Argentina)”, señaló Putruele, y agregó: “La ANMAT, a través de una disposición de 2011, prohibió la importación, distribución y comercialización del cigarrillo electrónico. Sencillamente no hay estudios que afirmen que vapear tenga efectividad para dejar el cigarrillo”.

Pero el mensaje sigue siendo confuso. De hecho, la última encuesta de tabaquismo en jóvenes hecha en Argentina mostró datos sorprendentes, en especial tratándose de un país donde el cigarrillo electrónico no es legal: el 7,1% de los adolescentes de 13 a 15 años dijo utilizarlo, y el 14,4%, haberlo probado alguna vez. “Y creemos que hay un subregistro... deben ser muchos más”, afirmó Medín.

Cigarrillos electrónicos con formas y colores que pueden atraer a los adolescentes.

Cigarrillos electrónicos con formas y colores que pueden atraer a los adolescentes.

¿Por qué vapear se popularizó tanto? Sin contar los atractivos modelos de vaporizadores que van saliendo al mercado, "tuneados" con originales formas y colores, Putruele señaló que “si bien hay quienes lo usan creyendo que así dejarán el cigarrillo tradicional, muchos chicos recurren al cigarrillo electrónico como primera incursión en el hábito de fumar, sobre todo por los sabores, que quizás son más ricos, más agradables o más atractivos que la propia nicotina”.

5. Tras el mal menor

Hace unos días se realizó con éxito en Detroit, Estados Unidos, el primer trasplante doble de pulmón a una persona que tenía daño pulmonar severo, producto de vapear. Su caso se sumó a los cerca de 2.000 que hay registrados en ese país (donde 39 personas murieron en los últimos meses) por afecciones ligadas al también llamado e-cigarette.

Radiografía de tórax en un hombre de 24 años con antecedentes de uso de cigarrillos electrónicos. / Sociedad Radiológica de Norteamérica

Radiografía de tórax en un hombre de 24 años con antecedentes de uso de cigarrillos electrónicos. / Sociedad Radiológica de Norteamérica

Es cierto que comparar está en el borde de la incorrección. Uno -el cigarrillo convencional- es incuestionablemente perjudicial para la salud. El otro, el electrónico, está prohibido por la ANMAT, sin contar que la Secretaría de Salud de la Nación acaba de poner en marcha la notificación en el Sistema Nacional de Vigilancia, a fin de tener datos para hacer un diagnóstico de situación en el país. “O sea que si surge un caso de afección por vapeo, hay que avisar oficialmente”, resumió Putruele.

Sin embargo, muchos se preguntan si uno es menos dañino que el otro, o cómo es. La médica del Hospital de Clínicas enfatizó que “los dos son malos. El convencional es malísimo y el otro es malo también. Del segundo podemos afirmar menos cosas porque es bastante nuevo, además de que no ha servido para la deshabituación del hábito tabáquico”. 

Medín sumó el problema del consumo dual, ya que “muchos de los que consumen cigarrillo electrónico fueron fumadores de tabaco o mantienen un consumo dual". Precisamente, explicó Putruele, “como hay quienes consumen marihuana, cigarrillo electrónico y también común, ¿cómo determinás si la afectación pulmonar es por uno u otro?”.

El líquido que hace de "esencia" se transforma en un aerosol y no en un "vapor", como se suele creer. /AP

El líquido que hace de "esencia" se transforma en un aerosol y no en un "vapor", como se suele creer. /AP

“El cigarrillo común tiene unas 7.000 sustancias tóxicas, casi todas cancerígenas, y el electrónico parece tener menos, pero en realidad no sabés cuántas porque hay mucha menos bibliografía”, resumió Medín. Y concluyó: “Ninguno de los dos corta con lo cognitivo-conductual-gestual de tener un cigarrillo entre los dedos, que es la base para dejar de fumar. Ciertamente, los dos producen mucho daño. Del electrónico es evidente que sólo vemos la punta del iceberg”.

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